Pascua Lama: y ahora, a cargarnos la cordillera andina

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Entre Argentina y Chile, los Andes. En las cumbres, los glaciares. Bajo los glaciares, el oro. Detrás del oro, las empresas multinacionales que encarnan el espíritu de Atila, redivivo. Hace tiempo saltó la noticia de que se proyectaba desmontar los glaciares y trasladarlos de sitio para deshacer las montañas y extraer su oro. Se consideró viable y hasta sustentable. Parecía una locura imposible, pero el proyecto está en marcha.

El megaproyecto, publicitado como el mayor yacimiento de la región, cuenta con reservas por 20.000 millones de dólares (dos veces la deuda externa que se pagó al FMI), utilizará 17 camiones con cianuro por mes, usará 370 litros de agua por segundo –en una zona semidesértica–, 200 camiones de explosivos al mes y detonarán 45.000 toneladas de roca por día.

Además de la magnitud del emprendimiento, y las acusaciones de contaminación, Pascua Lama será el primer yacimiento en zona limítrofe –ambos gobiernos crearon, en la década pasada, una ley que permite una zona franca minera–, puntapié para que una decena de empresas exploten montañas a lo largo de los 5000 kilómetros de cordillera.

La información sobre esta barbaridad, cuyas noticias llegan desde hace ya tiempo a través del Movimiento por la Cordillera y el Agua (rara vez la prensa cuenta nada), está completa aquí, o aquí. (De este último enlace está tomada la foto.)

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