Niños líderes

“Es que es así, Mari: los críos pegones siempre se ensañan con los más buenicos; y como los buenicos no quieren más que ser aceptados por los líderes, pues aún encima les van detrás”.

Esto me decía el domingo una de mis cuñadas, que trabaja con niños, al hilo de un pequeño rifirrafe familiar infantil.

“Los líderes”: resulta que a los niños pegones los catalogamos como “líderes”.

Obviamente, lo son: los críos les van detrás, en efecto; y ellos, los pegones, son bien conscientes de que con su actitud tienen éxito entre los demás. Lo que me preocupa es que seamos los adultos los que abiertamente les consideremos como tales. A una madre le dice el maestro que su hijo es un líder y se va a casa contenta y orgullosa de su niño; lo más seguro es que, además, le transmita a él ese orgullo. De forma que el chaval encuentra, así, respaldo no sólo entre sus compañeros, sino también entre sus mayores. Y conozco casos cercanos de esto que digo.

Resulta, en resumen, muy poco práctico ser buenecito, aplicado, estudioso, formal y buen compañero. Lo mismo en el colegio, donde los hacen papilla, que en la vida adulta: ¿o acaso valoran las empresas a los empleados que destacan por su trabajo?, ¿o ensalza la sociedad a los individuos que le hacen bien?, ¿o dan importancia los medios de comunicación al quehacer científico, por ejemplo?, ¿o las universidades aúpan a los estudiantes más brillantes?, ¿o los estudiantes más brillantes acceden luego a los mejores puestos de trabajo?

Pues no. Las empresas valoran a los empleados pelotas y que “se saben vender”; la sociedad ensalza a los famosos de medio pelo; en la tele, los más aplaudidos son los que dicen las burradas más gordas; las universidades aúpan a las camarillas de cada profesor; y los estudiantes más brillantes acceden a los puestos de trabajo que les caen en suerte a partir de los 30 tacos, cuando se cansan de cobrar becas ramplonas con unas condiciones laborales de risa.

¿De qué sirve esforzarse, pues? Va a ser que es mejor aprender a ser “un líder”…

Quinito no es pegón, pero es muy grandote. En lugar de tratar de fomentarle el gusto por la lectura, ¿debería mejor apuntarle a un cursillo de pressing-catch?

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Una respuesta a Niños líderes

  1. piluca dijo:

    Este tipo deniños son el puro reflejo de lo que son sus padres y de lo que aprenden de ellos , una verdadera pena , .

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