April, the veintidosth: mi cumple

Para celebrar las cuatro decenas y cuatro unidades de años que cumplo en esta tan singular y primaveral fecha, voy a decir algunas cosas buenas de estos días que han sido como regalos. (Me gusta el cuatro: el que no se consuela, porque no quiere.)

1. Ya dije yo que acabaría colándome en una de las funciones de “Cajal, el rey de los nervios“. Me colé, of course. Y me lo pasé bomba, como todos los críos que habían ido ese día. Qué bien, qué bien, qué bonitas son las cosas bien hechas. Flipé con el rap del esqueleto, por ejemplo. Toda la obra y la puesta en escena es tan buena como prometía. Toda. Ole y ole, que diría mi amigo Sonfór.

[Santiaguico y don Jacinto, que lo funde, cuando aún estaban a medio hacer. La foto está tomada del blog de Víctor Rebullida, autor de la música, que es otra parte magnífica de la obra.]

2. También me lo pasé bomba el día de la presentación de Aragón a la Brasa. Labordeta dijo que le parecía fantástico que ese libro hubiera conseguido lo que él no consiguió en cuatro años en las Cortes: cargarse un estatuto que no vale para nada. Julián Casanova puso el punto genial al asegurar estar admirado de que alguien tuviera tanta imaginación para sacar ideas divertidas y luego escribirlas, y luego lograr que alguien se las editara. Carbonell tuvo que aclararle que el libro se lo autoeditaban. Casanova se ruborizó. Qué bonito me sigue pareciendo que la gente se ruborice. El profesor también dijo algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo: es un libro, como todos los de este dúo, para ser leído en voz alta: se ríe uno mucho más a gusto.

Roberto Miranda, que dijo que este era “un libro del asombro”, con un humor “sin retranca”, un humor “de ida”, leyó el fragmento “Primer viaje en globo hasta lo que dio el aire“, dentro de la sección “Expediciones aragonesas olvidadas“. Lo reproduzco seguidamente porque aún mestoy partiendo:

Federico Cajalón se pasó noches enteras cosiendo sacos sin respirar. No se lo contaba ni a su mujer. Creían que era para coger olivas o pescar. Un día de viento que vieron cómo se hinchaba, no pudieron sujetarle. Con semejante parapente, se lo llevó el aire. Antes de llegar al barranco ya se había roto la crisma, al grito de “¡Mecagüen la rarma del copón!”. Ahora, noventa años después, le han reconocido su hazaña y le han concedido el premio I+D al denuedo inútil aragonés. Lo enterraron a cachos según iba apareciendo. Durante una semana hubo funerales todas las tardes y la gente encantada.

3. He vuelto, después de muuuucho tiempo, a consultar documentos antiguos por ahí. Busco datos sobre el Castillo de Sora, en Castejón de Valdejasa. Es un castillo maravilloso al que apenas nadie ha hecho caso, y la verdad es que voy encontrando cosas bonitas. Vaya, que me lo estoy pasando bomba (ya van tres, ¿no?).

Por una vez en la vida, además, voy a decir algo bueno de un banco. Bueno, de una caja de ahorros. Concretamente, de Ibercaja. ¿Me he vuelto loca? No, no: cuando las cosas se hacen bien, hay que decirlo y no sólo lo que se hace mal. En este caso, estoy encantada de los nervios (como Cajal) de la iniciativa de la susodicha entidad de digitalizar, ordenar y poner a disposición del respetable, con un buscador fénstico y un personal amabilísimo, los fondos del Archivo de la Corona de Aragón y del Archivo Histórico Nacional, referidos a Aragón. Es un trabajo todavía no acabado (llevan unos 9 años en ello) pero lo que tienen, que ya es mucho, se puede consultar en el Palacio de Larrinaga, que además es un edificio precioso.

4. Mi amiguico amigazo Víctor Gomollón, que es un artista de estos de campanillas que me tiene transida, está que se sale. Qué bueno que es, el jodío. Ha hecho un cartel precioso del copón para Pirineos Sur, véase:

Y ha diseñado unos libros deliciosos, véase también una muestra:

(Aquí, más muestras y más información.)

Desde esta humilde casa, un abrazo a la madre que lo parió.

5. Me voy a pasar el puenting a Barcelona, mi querida Barcelona. Que viví allí tres añicos y hace un montón que no piso mi antiguo barrio, ni veo a mi gente, ni me paseo por el puerto o por las Ramblas. Y ya toca. Ayyyy, no saben ustedes las ganas que tengo de verme por allí.

Como habrán dicho hoy en mi pueblo hasta desgañitarse: ¡¡VIVA LA VIRGEN DE SANCHOABARCAAAAAA!!  ¡¡VIVA!!

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Una respuesta a April, the veintidosth: mi cumple

  1. ¡Que viva la virgen de Sanchoabarca!

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