Educación para la ciudadanía aborregada, II

Los ciudadanos somos una masa ingente e inerme que en conjunto forma una espalda inmensa sobre la que cargar todas las culpas. La que más me choca es la del deterioro del medio ambiente: que no digo yo que no seamos unos puercos; pero es que toda nuestra irresponsable “cochinidad” es una tontadica comparada con el deterioro que ocasionan las grandes empresas. Entre ellas, y destacadamente, las energéticas: sí, sí, esas que se preocupan tanto por los hijos de nuestros hijos.

Así que cada vez que entro en Grancasa (no tengo palabra: prometí que no volvería a poner allí un pie, pero lo he hecho) y veo en el suelo los mensajes infantiloides que nos reciben tras cruzar el umbral bajo el mural de Saura, del tipo: “No tires basura a los ríos ni al mar”, es que me descompongo.

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¿Por qué no ponen muralicos y mensajicos de estos delante de las fábricas químicas, por un poner? ¿Por qué no lo ponen delante de la CHE y de la DGA para recordarles que tienen que hacer bien sus deberes con la basura tóxica que nos dejó Inquinosa antes de tomar las de villadiego para instalarse en un país del Este (que hay que joderse)?

Es como lo de los contenedores de reciclaje. O como las campañas institucionales que nos recuerdan que debemos ahorrar agua en casita al lavarnos los dientes o asearnos, seguidas a pies juntillas por nuestras benetéritas oenegeses locales, y de las que tuvimos un atracón cuando la Expo (bonita ocasión perdida para haber puesto las cosas en su sitio; pero no hubo cojones).

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Amplias espaldas las de la ciudadanía para culparla de todos los males. Sí. Y cómodas. Meterse con el ciudadano en general es gratis, políticamente rentable, comodísimo. Y, sobre todo, no comporta riesgos. La ciudadanía, como tal, no puede devolver el golpe, como podría hacer tal vez una gran empresa o un alto responsable público.

Permitidme que reproduzca un breve texto de José Manuel Naredo, vía Entre Nómadas, que lo dice mucho mejor que yo:

La pretensión de avanzar hacia un mundo social y ecológicamente más equilibrado y estable sin cuestionar las actuales tendencias expansivas de los activos financieros, los agregados monetarios y la mercantilización de la vida en general es algo tan ingenuo y desinformado que raya en la estupidez.

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5 respuestas a Educación para la ciudadanía aborregada, II

  1. Santi dijo:

    y las revistas “ecologicas” te recomiendan comprar galletas a granel (que no existen en ningún sitio).
    Y, de repente, los contenedores de reciclaje aparecen “atomarpolculo” y no nos quejamos, seguimos llevando los residuos. Aunque dudemos de su adecuado reciclaje.
    Pero, lo fácil es repetirnos continuamente que la culpa es nuestra. Al final terminamos creyéndonoslo.
    ¿Puedo indignarme contigo (es decir, junto a ti, no contra ti)?

  2. laMima dijo:

    Miguel Angel también me dice siempre lo mismo: nos toman el pelo.
    Y es cierto que te sientes pelín panoli cuando llevas el papel a un contenedor, y el vidrio a otro, y cerrando treinta veces el grifo cuando te lavas los dientes….pero algo habrá que hacer ¿no?, ¡bah!.
    Eso si, no deberíamos permitir que nos tomaran el pelo de esta manera, claro.
    No sé: inventarnos contracarteles. Y pegarlos en algunas fachadas y suelos. Que pena mas grande.

  3. jio dijo:

    estuve a puntico de hacer foto al mismo suelo el otro día al salir del wtcz. en serio, me rondaba un artículo parecido al que te leo…. pero mucho mejor tuyo, mejor escrito, fijo. 🙂
    ningún estado está alimentando una ecología ni economía sostenible. la duda es en qué generación se va a empezar a padecer de verdad a nivel global. en sitios afectados por la guerra ya tenemos sitios inhabilitados de planeta. iremos a más y los pobres ciudadanos seguirán pagando porque el poder seguirá ostentando las riquezas limpias y echarán más mierda donde sea.

  4. admin dijo:

    Chicos, sobre todo es que es flipante que el cartelico esté a la entrada de una de nuestras actuales catedrales dedicadas al consumo. Son como el símbolo de nuestro modo de vida depredador a lo bestia… pero eso sí, hay que poner el puntito concenciado e hipócrita.

    Claro que en eso también son un símbolo de lo que tenemos.

  5. Raul dijo:

    A ver si todo el mundo empieza a verlo de este modo y empezamos a cambiar las cosicas.

    No dejes de escribir, co.

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