Igualdad

Tecleas “igualdad” en Google y salen todo cosas relacionadas con la idea de igualdad entre hombre y mujer. Tecleas “discapacidad” y se llena todo de sillas de ruedas.

Vale que Google, por mucho que sea San Google, no es la realidad misma. Pero no me negarán que da muchas pistas. En este caso, sobre la manera simplista y hasta superficial de tratar los problemas.

En la última semana, dos charlas con personajes conocidos, cultos y sensatos me han hecho ver hasta qué punto es ignorado el tema de la acondroplasia. Una de ellos me preguntaba:

–¿Y cómo se comporta la niña?

–[¿¿??] Chica, no sé qué decirte: pues como cualquier cría de cinco años…

–Ah, ¿pero es que no tiene deficiencias?

–[Bueno, por ahí iba la cosa.] Mentales, ninguna. La acondroplasia es un problema óseo.

Acabé recomendándole la página de ALPE para que se informara un poco.

Mi otro interlocutor tampoco lo tenía claro. También hubo que explicarle que el enanismo no comporta ninguna deficiencia intelectual.

Hasta qué punto no sabemos nada, hostia… Hasta qué puñetero punto ha calado en nuestras estrechas meninges ese halo de personaje extraño y bufonesco que la tradición ha adjudicado a los enanos.

Es lo que hemos heredado. No estoy culpando a la gente que no tiene más datos para opinar. Pero sí al hecho de que no tengamos, a mano y sin buscarlos, más datos para opinar.

Nuestros poderes públicos se gastan dinerales y dinerales en campañas tontas perdidas sobre temas tontos perdidos, del tipo “Aprende a reciclar: ¡es muy fácil!”, cuando estamos hartos de saber para qué sirve cada contenedor verde, amarillo y azul. O de ésas (muchimillonarias y sonsas, encima) que promocionan Zaragoza en Zaragoza mientras nos quitan el AVE y la estación de Delicias queda convertida en el apeadero más caro de la historia… Y esto, por un poner.

¿No se podrían gastar unos duros en informar seriamente a la gente sobre temas acerca de los que hay auténtico desconocimiento?

El Ministerio de Igualdad, ya que existe, debería dedicarse a cosas de más calado de lo que deja traslucir. Si no fuera un Ministerio meramente decorativo y bienqueda, convendrán ustedes conmigo en que tendría muchísimo tajo. Ciertamente no sólo en cuanto a la acondroplasia, pero ¿por qué no empezar con eso?

No sabemos nada acerca de lo que es el enanismo…  Es ahí donde está el mayor y más grave problema, y no en el tamaño de los huesos.

Las leyes recogen y amparan la igualdad de oportunidades. Pero LaMima y las gentes de ALPE luchan para que esas leyes no se queden sobre el papel.

La pelea es larga. Pero absolutamente necesaria.

El día de San Juan, que es el que más luz tiene porque lleva la noche más corta del año, es una buena fecha para darles las gracias por estar ahí, al pie del cañón, día tras día.

igualdad

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10 respuestas a Igualdad

  1. jio dijo:

    ahí va, lamima!!!

    (y sí, el “tópico de la silla de ruedas”, si vieras la animalada de cosas que me dicen a mí mismo, casí en plan ¿y tu silla de ruedas? ¿y no puedes aparcar ahí?).
    bueno, que me pongo malo, literalmente, con este tema.

    un besaco a ti y otro especial para lamima.

  2. laMima dijo:

    …que no sé que decirte prenda….mecachis….. gracias jolines…

  3. elbarzal dijo:

    Pues sí, hay que darles gracias. No sólo por ayudarnos a entender, a abrirnos la mente, a aprender a saborear la vida en su total dimensión, sino también porque con su trabajo pemitien dejar un mundo más justo a nuestros hijos. Y eso no tiene precio. Eso no lo hace mucha gente. En realidad, muy poca.
    Vaya entrada directa y emocionante.
    Felicidades a las dos.

  4. admin dijo:

    Jio, a algunos se les podría aparcar directamente en la cabeza: que la tienen grande pero vacía, maño.

    Mima, tú a mí no me digas nada, que ya dices las cosas muy bien dichas cuando hay que decirlas, salerosa.

    Barzal, has terminado de decir lo que se me ha quedado por decir a mí: que su pelea nos viene bien a todos porque lo que están haciendo es construir eso que tu dices, un mundo más justo. Igual parece así como una cosa de grandes palabras, pero no, no: es que es así, sin más. Un besote.

  5. Miguel dijo:

    Chsss!!!
    Es mi prima ¿eh?

  6. Y vengo y digo: Aupa Alpe, Aupa LaMima

    Salu2 Córneos.

  7. Carmen dijo:

    Inde, gracias
    hoy no puedo quedarme callada aplaudiéndote en voz baja como cada vez que te leo
    Por favor aplausos…!!
    grandiosos por darnos tu voz esa que hace que resuene nuestra lucha en los confines de la tierra, la acondroplasia,
    personas normales y corrientes como otras como dice mi hijo Yago
    Y así en este mundo nuestro llegará un momento que será un hermoso lugar para habitar
    besos
    Carmen

  8. Robespierre dijo:

    No sabemos nada de tantas cosas…. Pero lo de la acondroplasia o enanismo, tiene más delito, puesto que estas personas han sido notables en muchas ocasiones de la historia. Cualquiera que escarbe un poco en la vida de las cortes europeas de los siglos XVI y XVII, sabrá (y esta es tu especialidad, Mari), de la influencia que ejercían sobre los soberanos que tan próximos esetaban, y las mil intrigas que urdían con absoluta discreción. Esto dice mucho sobre la capacidad que tenían. Y es que eran supervivientes, necesariamente tenían que sobresalir…. desde la inteligencia.

    Un beso y un saludo.

  9. admin dijo:

    Carmen, un honor que hayas venido a visitar esta casa. Un abrazo para toda la gente de ALPE!!

  10. admin dijo:

    Robespierre: es así, en efecto. Pero todavía seguimos considerándolos “bufones de la Corte”.

    No sé exactamente a qué se debía que en el siglo XVII hubiera esa preferencia por tener enanos en las casas nobles, pero pasaba en muchas y no sólo en la Corte. La semana pasada, en el archivo de aquí de Zaragoza, vi el testamento de una duquesa de Villahermosa (cuyo palacio, por cierto, es el caserón, hoy convertido en colegio, que tengo justo enfrente de mi casa), y en él se nombra, entre los criados, a una enana; a la que se deja una sustanciosa donación, más elevada que a muchos otros, lo que parece indicar que era un miembro muy apreciado entre la larga servidumbre de la Duquesa.

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