No acertamos con los niños

Ay, que los chicos ven demasiada tele. Ay, que demasiada nintendo, wii y otras tecnohostias. Ay, que están gordos, son insociables y tienen alto el colesterol malo.

Ay.

Pero probemos a dejarlos mínimamente sueltos (digo mínimamente sueltos, ¿eh?, no descontrolaos): no vemos más que malas caras.

Que molestan, que hacen ruido, que gritan, que corren… De dejarles una pelota, ni hablamos (¡buenoooo…!).

Esta tarde, en Helios, he oído por megafonía las recomendaciones “para facilitar la convivencia entre todos”. Entre las cosas que no se podían meter a la piscina, para no correr el riesgo de molestar a los bañistas, han incluido ¡las gafas de buceo!

A la vuelta a casa, ya casi de noche, mi crío y un vecinico se han empeñado en quedarse un ratillo en el patio, tratando de alargar todo lo posible el rato de estar por ahí. Con una linterna, jugaban a exploradores a ver si entre las plantas veían una telaraña, una tarántula, algo escondido… Les hacía tanta ilusión la “aventura” que les he dejado estar un poco (yo, sentada en la escalera, controlando).

¡¡Raaaaasss!! Se sube una persiana. ¡Trrrrr! Se abre una ventana corredera. Y sale una voz alterada:

“¡Qué hacéis ahí! ¡Fuera ahora mismo! ¡Pero esos niños, que se han subido a un maceteroooo!”

Pos vale, sí, se habían subido a un macetero. ¿Y qué? No se estaban comiendo la planta, ni machacándola.

Esto, hoy. Cada día hay anécdotas para contar.

Ya, ya lo sé: “¡Es que hay padres que se desentienden completamente!”. Por eso he remarcado antes lo de mínimamente sueltos. Ya sé que hay extremos, pero no estoy hablando de los extremos.

Estoy hablando del comportamiento normal de un niño.

Acabaremos teniendo que llevar a los críos atados con cadena, como a los perros. ¡Y eso que estamos en España, que en otros países de Europa la cosa debe de estar peor!

Así que volvemos al principio: va y te tienes que oír luego pontificar a cualquiera con aquello de que es que ahora los críos no se mueven, no corren, no saben jugar…

Pero, vamos a ver: ¿es que los dejamos, o qué?

ninos-fuente

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11 respuestas a No acertamos con los niños

  1. Miguel dijo:

    Yo ya me he encontrado un par de veces con algo parecido a:

    “¡Qué hacéis ahí! ¡Fuera ahora mismo! ¡Pero esos niños, que se han subido a un maceteroooo!”

    Y he tomado en ambas el camino del medio:

    “Oye, ¿Por que no te vas a tomar pol culo?”

    Con un curioso efecto secundario: esas personas ya no me saludan por la calle.
    Aunque la verdá es que tampoco han vuelto a rebuznar a los chicos.

    Prueba Mari, prueba…

  2. admin dijo:

    Ganas no me faltan, jomío; bien sabes que tengo un gen “esquilador” bastante notable.

  3. Exactamente lo que djie yo ayer en una terracita: Dejemos, por favor, ser niños a los niños.

    Salu2 Córneos.

    PD. Y tengo que rectificar una de mis máximas: Jugetes sin pilas, please. Pero claro una linterna necesita pilas jejejeje, aunque venden unas muy molonas con dinámo.
    😉

  4. patri dijo:

    Esas gafas de buceo… que las inmersiones piscineras infantiles molestan un montón…
    Yo también tuve una experiencia en una desierta Plaza del Pilar un día de agosto; mi hijo y dos amiguetes subidos en un banco-macetero de esos tan chulis y pasa un matrimonio de amargaos y bronca para los críos y para sus madres: “que vaya padres destalentaos, que si así van las cosas…” Y mi amiga, más seria que ni sé les contesta: “oiga, que no se han cagao”. Y se van braceando aún más mosqueaos: “en su casa podían hacer eso, y por las paredes… maleducadaaas!” Pues a mí me dió mucha risa, que tampoco hay que pasarse, y el que me conoce ya sabe que no consiento gamberradas y que soy de las re-cívicas. Por cierto, que el Alex del tercero es el amigo del alma de mi chico, qué ciudad tan pequeña! Besos

  5. Fernando dijo:

    Pues en otros países de Europa, la situación puede ser curiosa. Yo conozco el caso de Holanda. Y allí el sentimiento es que los niños son niños y tienen que experimentar, hacer cosas, y tal. Vamos, que si estás en una terraza tomando una cerveza y se te meten dos niños a jugar debajo de tu mesa, no esperes que que vengan sus padres y se los lleven para que no te molesten (y no te tiren la cerveza), no. Ellos los verán y disfrutarán observando a sus niños en su edad exploradora, sin hacer absolutamente nada. Y por supuesto, si les dices algo a los críos, te encontrarás con la incomprensión de los padres holandeses, que te dirán que cómo les dices nada, si son niños y los niños tienen que jugar, experimentar…. pues eso! que experimenten lo que es tocarle los huevos a los españoles mientras se toman una cerveza, coñe ya, es lo que te viene a la mente 😀 No les hubieran gritado por subirse al macetero, eso si…

    En fin. Como siempre, ¿dónde estará ese término medio virtuoso, dónde?

  6. Miguel dijo:

    Eso es muy sencillo, pillas y le dices a tu niño: “Vete a la mesa de aquellos señores (los padres de los niños petardos) y te les meas encima”.
    Cuando se levanten y se vayan te levantas tu también y los persigues a todos sitios que vayan con los experimentos y juegos de tus hijos, entonces veremos si nuestros hijos son igual de graciosos que los suyos.
    Ten por seguro que a mi eso no me lo hacen, ese es el término medio.

    Un saludo

  7. José Luis dijo:

    El santísimo Señor me libre de pontificar, pero yo soy de esos que dicen que ahora los niños no se mueven, no corren, y no saben jugar. Que un caso particular, o varios, no contradice la tendencia general.

    Claro que no corren, no se mueven, y no juegan porque, en general, no tienen el espacio para hacerlo, y porque los adultos no les facilitan demasiado la tarea. Adultos que, por otra parte, tampoco se mueven, corren, o juegan demasiado.

    Salud y buen día.

  8. Espere, Inde, que le voy a contar un chiste vintage. Cuando me lo contaba mi padre ya era viejo y creo que cuando se lo contaron también. Esto es un teatro, arriba en el palco hay un crío que no para de dar mal, que si grita, que si llora, que si tira altramuces y cascarujas… y abajo en el gallinero hay un tipo que a cada altramuz que le cae, a cada cascaruja, a cada grito y a cada lloro del niño dice «¡si fuera mi hijo…!». Ya, el padre del niño pesao, molesto, le contesta «¡Si fuera su hijo ya lo habría estampao hace rato contral gallinero!
    Oiga, no me diga que no es un chiste fino y de compleja estructura psicológica.

  9. Yahuán dijo:

    Mucha verdad hay en tus palabras.

  10. Inde dijo:

    Pues es que a mí me tienen contada cada historia de las Francias y las Inglaterras que son un poco de asustar. La mujer de Eliseo Bayo, Marta, que es una mexicana de armas tomar, me contaba que hace unos años entró en una tienda de lujo, en París, con su hijo y que el dependiente puso una cara de horror talmente como si estuviera entrando en su tienda el demonio de Tasmania: “¡Niños noooooo!” (en francés lo diría, claro). La Marta le metió una bronca irreproducible en un blog de buen tono (y que supongo que jamás se habrían oído en la tal tienda de “buen tono”).

    Y Francia no debe de ser de los peores países pa niños, no, no.

    Javier: lo de las pilas yo también lo suscribo. Bastante ruido hacen los niños ellos solos, como para que les ayuden los juguetes, jejee…

    Patri: que hay gente mu petardica, sí. Tengo pa contar unas cuantas parecidas a la tuya… aunque yo no suelo contestar, porque soy demasiao de burra y prefiero callarme, no vaya a ser que me pase y me arrepienta, que me conozco. Recuerdo una vez, en Benasque: cogimos una habitación una noche, hace un par de años; la dueña del garito nos insistió bastante en que oiga, los niños, por favor, que no metan ruido, que los niños ya se sabe… Y yo: no se preocupe, que van cansadicos perdíos de la excursión y van a caer a la cama como Felipón. Así fue, en efecto: pijamicas y a dormir. A las tres de la mañana, sin embargo, llegaron unos cuantos jovenzanos de juergueta al apartamento de abajo, y estuve en un tris de ir a buscar a la dueña pa decirle que si los niños de veinte años tenían bula papal o habían pagao algún plus.

    Miguel: nada, lo que le digo a la Patri, que yo soy masiao de burra y prefiero dejar estar la cosa. Ahora, algún día me pillarán desatada y ya verás, ya. No dejaré de dar puntual crónica en este su blog.

    Harry: estos chistes del año que reinó Carolo son una gozada. Vaya pasándome repertorio porque a quienes les encantan, lo tengo comprobao, es… ¡a los niños! Y no hay que dejar que se pierda la tradición oral, que es una cosa mu fashion.

  11. admin dijo:

    José Luis: ay, que se había quedado tu comentario en el limbo. Bueno. Si ando yo preocupada con esta historia (que si no, no habría escrito el post) es precisamente porque me temo que, efectivamente, a los críos les hace falta jugar más.

    Yo tampoco pontifico. Expongo lo que veo día a día. Y es mucho más común de lo que parece, de verdad. No se trata de casos aislados…

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