…por más que a quien manda no le interese escucharnos

Finalmente no he podido subir a la concentración de esta mañana, y a nadie le habrá dado más rabia que a mí. Pero he estado en contacto con mis amigos, antes y después, y sé que ha sido un éxito, que han acudido unas quinientas personas (no sólo de Tauste, sino de varios pueblos vecinos, igualmente afectados por el incendio) y que la prensa ha respondido, pues han acudido varios medios de comunicación.

Fernando Berna ha leído el manifiesto que reproduzco a continuación. Lo ha dejado como comentario en el post anterior, pero vuelvo a colocarlo aquí para que quede más visible. Porque es un manifiesto precioso que no puede decir las cosas más claras. ¡Bravo!

¡Hola a todos, queridos amigos!
¡Muchas gracias por venir! Y no solo a mis paisanos de Tauste sino a todos los que compartís con nosotros este mismo horizonte desde otros ángulos, a la gente de Pradilla, de Remolinos, de Alagón y de Torres. Y a la buena gente de Zaragoza, también, y de Aragón entero, que ha seguido con dolor y rabia estos días las amargas imágenes del fuego en estas planas.

Ha ardido nuestro monte, se lo han dejado arder como si nada y ni siquiera nos dejaron entrar a apagarlo hasta que era tarde, demasiado tarde, para todos. Mirad a vuestro alrededor ahora: ¿dónde está ese muro infranqueable que separaba nuestro monte del campo de maniobras? La ceniza se extiende uniforme a nuestro alrededor, negra y sucia, manchando por igual las vales y los cabezos a izquierda y a derecha. Los pinos están igual de calcinados en ambas laderas; las aliagas y las tamarices no se preguntaban, mientras ardían, quién tenía que venir a sofocar el fuego.

Pero aquí había un bosque. Un bosque ralo, de carrascas bajas y resecas y de tomillos y de ontinas; un bosque duro y sediento, como es toda nuestra tierra, pero lleno de vitalidad y de futuro. Un bosque que heredamos de nuestros padres y que ya no vamos a poder legar a nuestros hijos. Vivimos en una tierra pobre, siempre lo ha sido, y no nos vamos a quejar por ello, como nunca lo hemos hecho, pero no vamos a dejar sin más que la desidia y el silencio nos arrebaten la riqueza que nos queda.

Por eso hemos subido aquí arriba ahora. Para decir que no vamos a callar por más que se quiera que estemos callados. Que vamos a hablar por más que a quien manda no le interese escucharnos.

El fuego de agosto pudo haberse evitado. Fueron la desidia, la irresponsabilidad y la descoordinación las que convirtieron un pequeño fuego en el interior del campo de tiro de San Gregorio en un pavoroso incendio que hubiera podido acabar con toda la sierra. Y lo hemos sabido desde el primer momento, aunque nadie fuera de aquí se haya atrevido a decirlo en voz alta.

Quieren hacer desaparecer lo que ha podido verse en toda España y han decidido hacerlo con el disolvente más poderoso que existe: el silencio.

Pero nosotros no vamos a callarnos, porque ese silencio sería culpable cuando el verano que viene, qué lo impide, tengamos que correr otra vez aquí contra las llamas.

Parapetados en su impunidad, los responsables del campo de maniobras han intentado tergiversar lo sucedido, pero nosotros estábamos aquí y sabemos lo que ha pasado.
Escondidos detrás de sus poltronas, ni siquiera aquellos que ocupan puestos de responsabilidad gracias a nuestros votos se han atrevido a venir a echarse la foto junto a la hoguera. Pero no los necesitamos, quienes teníamos que apagar el incendio estábamos aquí y lo apagamos sin ellos.

Ahora quieren hacer creer que no ha pasado nada, que todo se arreglará, que no volverá a repetirse: pero nosotros vamos a seguir aquí para recordarles a todas horas lo que pasó, para comprobar que estas tierras vuelven a cubrirse de verde y para asegurarnos de que no van a seguir mandando si no cumplen sus promesas.

Exigimos que el Ministerio de Defensa se responsabilice del adecuado mantenimiento ecológico del campo de maniobras así como que se haga cargo de todas las labores de reforestación de la superficie quemada y de la compensación adecuada a los ayuntamientos afectados.

Y sobre todo exigimos que el Departamento de Medio Ambiente se responsabilice de la correcta intervención en la extinción de incendios en toda la superficie arbolada por encima de cualquier otra consideración.

Pero queremos también disculpas: disculpas por la imprudencia cometida por parte de los altos mandos del campo al permitir la extensión y descontrol del incendio; disculpas por parte de las autoridades políticas del Ministerio de Defensa por los daños y el peligro causado a las localidades afectadas; disculpas por parte de las autoridades del Gobierno de Aragón por la manifiesta descoordinación inicial en las labores de extinción.

Y por último Gracias. Gracias a todos los profesionales, militares y civiles, y a todos los voluntarios. Por eso quisiera para terminar que diéramos todos un gran aplauso a quienes en esas amargas horas estuvieron aquí combatiendo al fuego. Y un gran aplauso para todos nosotros, que no vamos a olvidar lo que ha pasado y vamos a conseguir que estos tristes campos de ceniza y polvo vuelvan a ser el Monte Alto que todos conocíamos desde la infancia.
¡Gracias!

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2 respuestas a …por más que a quien manda no le interese escucharnos

  1. laMima dijo:

    Lo leí ayer en el comentario y lo he escuchado hace un momento en la radio (que ilusión me ha hecho, han sido capaces de decirlo claramente): magníficas palabras.
    Un abrazo a Fernando, un abrazo a todos.

  2. jio dijo:

    las últimas noticias ciudadanas por tauste http://zaragozame.com/tag/tauste/ nos han dejado foticas y todo!

    y las de la prensa: http://zaragozame.com/medios-2009/?s=incendio+tauste

    besico!

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