Crónica lateral de unos días en la Jacetania

collaradica

Dicen que por los parajes de la Jacetania se respira una suerte de aire mágico; y es que se concentran allí tantos lugares insólitos, sorprendentes y misteriosos, además de bellísimos, que uno acaba, sinceramente, convencido de que algo de verdad hay en eso o tuvo que haberla en algún tiempo.

Gracias a la generosidad de LaMima y familia, hemos pasado unos días felices allí. Esta imagen de la Collarada, que tanto le gusta a mi amiga y que se ve, protectora, desde su casica, va por ellos con nuestro agradecimiento y un besazo.

En cualquier caso, no voy a hacer un relato del viaje al uso. Todos conocéis esos lugares que llevan fama de mágicos y que para mí, sobre todo, son los monasterios de San Juan de la Peña, Santa Cruz de la Serós, Iguácel, Sasabe, Siresa… Y reconozco que hay pocas cosas más aburridas que el consabido rollo de los amigos contándote lo bien que se lo han pasado en vacaciones.

Pero no me resisto a dar algunas pinceladas. Aquí van.

Vimos algún cartel de ignoto significado,

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y santos que daban mucho erizo (aquí, Santo Domingo con sus cuchillos clavados y Santa Apolonia mostrando una muela arrancada por una tenaza: ajjjjj).

santo-domingo

santa-apolonia

En Jaca hicimos patonaje y nos lo pasamos bomba; como diría aquel, patinar tiene que ser la hostia (ay, mis riñones; ay, la ceja de Quinito).

patonaje

En Sasabe encontramos una culebrica de agua,

culebrica

en el Somport Joaquín se sintió el rey del mundo, porque había “escalado una montaña en Francia”,

rey-del-mundo

y en Candanchú comprobamos que, en verano, es otro ganado el que puebla las pistas.

En Gabardito celebramos un partido de futbolín con cuatro Joaquines (es una gozada comprobar que abunda la gente maja y con buen rollo: qué buen rato pasamos, allí y en Siresa, simplemente porque nos unió una coincidencia de nombres).

futbolines-joaquines1

Mis hijos me hicieron una foto mostrando mi faceta “endiviosa”,

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y paseamos por Guarrinza, nombre que para los críos tiene una derivación clarísima de la cantidad de güeñas de vaca que hay por todas partes.

guarrinza-y-vacas

A la bajada, en un arroyico donde buscábamos piedras preciosas, vimos un tritón. Pero de ese no tengo foto, qué lástima.

Para acabar, dos menciones: una buena y una mala. Empezaré por la mala:

En los años 50, se decidió que lo que tenía que haber en la Garcipollera era árboles y no gente, así que el valle se despobló (de gente) para repoblarlo (de pinos). Al parecer, el motivo fue evitar la colmatación del pantano de Yesa, que se terminaba de construir por entonces; pero agradecería que alguien me explicara por qué se hizo esto sólo con un valle pequeñito y lateral, y no con los demás. Para un profano que intenta comprender las cosas mirando un mapa, resulta incomprensible del todo. Miradlo vosotros y decidme. Es como si tuvieras un techo lleno de goteras y trataras de solucionar el problema tapando sólo una.

Seguidamente, el valle se declaró Reserva Nacional de Caza y se efectuó una nueva repoblación, esta vez de ciervos. Vaya. Se ve que lo único que estaba claro que no podía haber allí era gente.

La Garcipollera se quedó, pues, desierta; y aunque hoy reviven algunos pueblos (como Villanovilla), sigue siendo desolador ver ese pequeño riachuelo, el Ijuez, cortado a tramos por azudes que no retienen agua, sino tierra y sedimentos. Cada vez que pienso en la gente, obligada a marcharse vía decreto… Mí no comprender.

azud-garcipollera

La mención buena va para el parque “Aventura Pirineos” que han abierto este verano junto a Villanúa: aparte de que es divertidísimo para los críos (y para los mayores; aunque yo no me atreví a participar, después de mi comprobada falta de agilidad patinando), me pareció muy respetuoso con el lugar. Tirolinas, pasos de troncos, de red, de cables… todo de árbol a árbol, a distintas alturas y con diferentes grados de dificultad, según edades y habilidades. Lo que me pareció más mejor es cómo enseñan a los críos a manejarse con los arneses, poleas y mosquetones para hacer el recorrido con total seguridad; es un buen y divertido modo de habituarles al uso de unas “herramientas” que tendrán que hacer servir correctamente si se aficionan a los deportes de montaña.

(De todos modos, acabo de ver la web corporativa de este parque y me parece tan marciana que matizo la bondad inicial de la mención.)

tirolina

¿Lo mejor de todo de todo de todo? San Juan de la Peña, sin duda. Eso sí que es un lugar con verdadera magia. Los historiadores nos dicen que, con seguridad, hubo allí vida monástica desde el siglo X. Pero el lugar es tan increíble que por fuerza tuvo que haber allí un lugar de culto a la Naturaleza, a la vida o a lo que fuera, desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre.

sanjuanpe

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5 respuestas a Crónica lateral de unos días en la Jacetania

  1. Oiga, Inde, que en la web marciana del parque de aventura dicen que, si quiere, le montan un parque de esos de aventura donde quiera. Yo me estoy pensando que me monten una tirolina para hacer más cómoda la vendimia. Oiga, una parra puse solo, pero que este año me está dando una jartá de uva. Racimos por todos lados. Un no parar de uva. Con tanto péptido se me va a poner de tersa la piel que ni la Beyoncé.

  2. admin dijo:

    Jejeje, pues a mí no me vendría mal que me lo montaran en el patio. A ver qué decían los vecinos, juas, juas…

    Ay, amigo Sonfór, no me nombre a la Beyoncé, que no me lo imagino a usté bailando el “Paco, Paco que mi Paco”. :DDD

  3. Entrenomadas dijo:

    San Juan de la Peña es mi lugar del mundo preferido. NO digo más.

  4. Jolube dijo:

    Lo de la Garcipollera viene en el DECRETO de 13 de mayo de 1955, que te puedes bajar de http://www.yesano.com/informes/Decreto_Garcipollera_1955.pdf

    El motivo de que sólo despoblaran la Garcipollera, un misterio. Algunos lo justifican como la forma de que tuvieran algo de qué vivir aquellos montañeses que vivían en la miseria (Santiago Marraco dixit en el documental “Pinos y penas en tiempos del Patrimonio Forestal del Estado”), pero en el Decreto queda claro que el objetivo fundamental era evitar la colmatación del embalse de Yesa. Lo cierto es que el barranco de Ijuez es muy torrencial (como muchos otros, véase Sasabe), como se puede aprecia en cómo se han colmatado las presas de sedimentos. En todo caso se produjeron repoblaciones masivas para “aguantar” las laderas por toda la cuenca del Aragón, aunque el único valle que se expropió fue el de la Garcipollera, otro tributo más a la tragedia de Yesa.

  5. Juan dijo:

    Por la Jacetania y sin avisar… la próxima vez llama hombreee!!!! ¿Sabes que me pareció ver un día a Joaquín por Jaca en mitad de la marabunta? Lo de la Garcipollera fue, efectivamente, para evitar la colmatación del pantano de Yesa. Ya ves, se podrían haber colmatado lo que yo te diga… Besos.

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