Dona i ocell

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Me dirán ustedes lo que quieran, pero no me convencerán de que esta escultura de Miró no representa una dona y un ocell (una mujer y un pájaro), sino un miembro viril erecto, vale que un poco disforme, con un churrupito que le decora la cúspide para hacer como que no es tan evidente.

A no ser, se me ocurre, que sea al revés de como pensaba en principio, o sea: que el personaje vertical no sea la dona y que la “o” con una cosita volandera amarilla que lleva encima no sea el ocell, sino al revés; que la dona sea esa “o” a modo de agujero (con una significativa cornamenta amarilla, para más inri; todo ello huidizo) y el obelisco gordezuelo y colorista sea el pajarito…

Nada. Reconozco que no habría tenido futuro como crítica de arte.

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[Esta segunda imagen es de la Wikipedia y la pongo para que se vea el remate amarillo, que en mi foto no se aprecia.]

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5 respuestas a Dona i ocell

  1. Mamen dijo:

    Jaja, como crítica de arte, pocas podrían ser si desmenuzamos cualquier obra sin sentirla antes, sin más. Por lo menos, a mí me cuesta no desmembrarla y racionalizarla…
    ¿Sabes? esta escultura les encanta a lo chicos de infantil. La entienden y reconocen al pajarico y a la mujer. Luego, hacen unas esculturas parecidas, preciosas. Quizás Miró está más cerca de la sensibilidad de los niños. No sé.
    Un abrazo

  2. Inde, que le vengo a hacer un analís de la escultura. Seré escueto, y si ofendo a algún mironiano que me disculpe, que no es la intención. Miró es de natural guarrete. No hay más que ver «El carnaval del arlequín» para encontrar cantidad de iconografía sexual. Algunas personas ven en la obra de Miró la mirada de un niño, yo le digo que bien, pero de un niño guarrete, y sin que suene peyorativo, de niño pervertido. La Dona i ocell es un pene travestido en mujer y tiene el mismo simbolismo fetichista que el zapato de tacón para los fetichistas de los zapatos de tacón, que es un pene (la punta, el tacón y el pie que lo calza) y una vagina (la cavidad); el lingan y el yoni en una sola pieza. La Dona es un falo en todo su falismo que además posee tres cavidades: una boca circular (pintada de negro, en la cabeza o glande), otro agujero circular en la parte de atrás (también pintado de negro) y una vagina (también pintada de negro) que ocupa todo el largo del tallo o cuerpo de la dona. Por tanto, no es solo una dona sino que es una dona hipersexuada, con sus tres cavidades naturales dispuestas y preparadas para ser utilizadas (y pintadas de negro para reforzar el axioma falócrata de «mujer, continente negro»). El cubo que lleva sobre la cabeza es posiblemente eso, un cubo, un pozal, que representará que la dona es una muchacha rural, de clase baja y posiblemente más accesible que una dama de clase alta. También, como cubo, representa lo mismo que los demás agujeros de la dona. Como es una obra tardía del autor, yo me imagino que es un recuerdo de su infancia, cuando veraneara en algún pueblo de la familia, se acordaría de alguna muchachuela que iba a la fuente a por agua. No obstante, si rebusca un poco verá que además de la dona, Miró tiene muchas más obras que representan mujeres, en las que todas ellas son un gran coño útil (los defensores de que Miró no tiene nada que ver con lo sexual y sí con lo infantil, se me van a la wikipedia y me miren las fotos, que ya estoy mayor para discutir). En resultas: que la dona i el ocell es una escultura guerreta, que representa de una forma tirando a basta a una señora que es un pene con tres agujeros utilizables. ¿Y el ocell? pues el ocell no es más que el símbolo que da más fuerza a mi teoría de que la escultura es una pieza campestre.
    Ay, qué a gusto me he quedao. Y ojo, que no parezca que Miró no me gusta, al contrario, que si me gusta es cuando hace esas guarretadas pervertidas; cuando hace esos logos de la Caixa es cuando me aburre cosa mala.

  3. admin dijo:

    Mamen, el arte es un tema para mucho discutir (en el sentido de contraponer opiniones, no de montar una discusión). Hay quien dice que no se trata de desmenuzar y racionalizar las obras, sino de ser una esponja y dejarse impresionar, como un niño, y que esa impresión es la que cuenta… De todos modos, está claro que a los niños les tiene que gustar la obra de Miró; y a mí también me gusta (bueno, no todo: a veces me parecen obras repetidas unas de otras y me cansa un poco; cosa que no le pasa a los niños, claro: mi hijo por ejemplo se tiró dos años pintando coches y coches y ahora lleva otros dos pintando aviones…).

    Me pasa como a Sonfór, le veo a Miró una componente sexual clarísima, y no me parece mal. Qué va. ¿Qué tiene de malo?

  4. laMima dijo:

    Yo es que no soy de Miró. Que no le veo sexual ni ná, oye.
    Sosa que es una.

  5. Los Bomberos de Barcelona le cambian el nombre de Ocell a Manguera, haber como os parece que queda.

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