Homenaje a la R.A.T.A.: la borraja

borraja

Leo con alegría, en el blog Cuando no ando, que se reactiva la R.A.T.A., la Real Academia Taustana Antigua (de la Lengua, se entiende; y el que no lo entienda, que se joda). Llevaba días sin instruirnos deleitando, y sin dar a nuestra lengua taustana, y a nuestro ilustre (qué digo: ¡ilustrísimo!) acervo común sus sabias lecciones. Ha debido de ser un empacho festivo: sepan vuesas mercedes que las fiestas “pequeñas” de Tauste son para el 20 de septiembre; y que acto seguido (porque en mi pueblo alargamos las fiestas lo que nos peta) vienen las del Pilar (que son más pequeñas aún). Así que, claro está, luego hace falta un mes para reponerse.

Pero vuelve, oh sí, de la mano del ínclito e insuperable MSC y del simpar Miguelgato, cargada de vigor y docta ilustración. De modo que yo, que aspiro a tener aunque sea un sillete en la R.A.T.A. (si puede ser, el de la “S” de Sanchoabarca), me dispongo a hacer mi particular contribución. Aujualá me sirva de discurso de ingreso en tan maña institución.

Hablaremos de la borraja.

Reina de la huerta aragonesa, su nombre latino (borrago officinalis) pregona a los cuatro vientos, o a los ocho u ciento catorce, aunque con distinción adonde lo lleva el cierzo, que es una planta medicinal. Porque si se llama officinalis es que es medicinal, que me lo dijo mi cuñada Cristina, que sabe un huevo. Sudorífica, diurética, apropiada para catarros de vías altas, incluso tan altas como las del AVE. Cardiosaludable y anticancerígena. Una pasada. Busquen “borraja” en San Google y ya verán: el ungüento blanco, a la paleta.

Hay varios artículos en los que se estudia el uso del aceite de sus semillas para tratar la artritis reumatoide y la dermatitis atópica. Hay hasta un artículo en el que se analiza la disminución de la presión sanguínea en ratas hipertensas por la administración de borraja en su dieta. (Hay que joderse.)

El único problema es que toda la literatura medicinal sobre las propiedades de la borraja dan como receta el caldo de esa verdura hervida: o sea, el agua de borrajas. Mecá. Y la verdura, ¿qué? Nada. Todos esos científicos no saben ni que se come. Por supuesto, ignoran del todo lo rica que está.

Salvo en Aragón. Más concretamente, en la ribera del Ebro y aledaños. Sobre todo, en las Cinco Villas. En Tauste, pa qué te quió contar. Y llegamos, así, al sancta sanctorum de la borraja: el huerto de mi padre. No sé a qué esperamos pa hacerle un monumento: desde aquí hago un llamamiento a los poderes públicos para que, sin más dilación, hagan informes y memorias y estudios sociológicos y de filosofía parda, y todas esas cosas que encargan las instituciones antes de ponerse a hacer algo, para llevar a cabo esta imprescindible actuación. Me dirán los malpensados que estoy barriendo para casa, y sin embargo nada más lejos de mi intención. Simplemente es que es así la cosa.

Todo lo que antecede es una digresión introductoria (larga, sí, pero qué quieren: se trata nada menos que del pretendido discurso de ingreso a una academia) para abordar el meollo de la cuestión, y es el del choriceo impune de esta verdura, y más concretamente del origen de la palabra “borraja” por parte de nuestros vecinos catalanes. Colonialismo habemus. Imperdonable. Es más: una afrenta gorda.

Busquen ustedes en el diccionario de la RAE. Vale que es la hermana pequeña de la RATA, pero aun así:

borraja.

(Del cat. borratja, y este del lat. borrago, -inis). 1. f. Planta anual de la familia de las Borragináceas…

 

¿Cómo que “del cat. borratja“? ¿Cómo que “del catalán”? 

Cualquier aragonés sabe que en Cataluña desconocen absolutamente las borrajas. Hay varios mercados en Barcelona que las venden: pero son contados, y siempre es porque o los dueños son aragoneses, o porque tienen clientela aragonesa que se las pide. Enséñale a un catalán una borraja y verás cómo alucina. Lo único que te dicen es que pincha. Y, como te descuides, te tiran los tallos y pretenden cocer la hoja. Como para que la palabra venga del catalán: sí, de cojón.

Pa mí que la culpa la tuvo el lexicógrafo Juan Corominas (o Joan Coromines, que así lo vemos escrito por doquier, pues que nació en Barcelona en 1905), autor del archifamoso Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, vamos, “el Corominas”, dedicado en sus chorropotocientos tomos a averiguar el origen de las palabras. Yo tengo el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, del mismo autor pero en un tomo, que ni mi bolsillo ni el exiguo espacio de mi piso dan para más.

Bueno, pues en el Breve pone:

BORRAJA. Probablemente del ár. bu ‘aráq (clásico ‘abu ‘araq), ‘sudorífico’ (literalmente, ‘padre del sudor’), por ser ésta conocida propiedad de la planta; transmitido sin duda por conducto del cat. borraja, 1412 (o borratja).

Insisto: sí, de cojón. Es más: y una m…

Va a resultar que los catalanes no tienen ni zorra idea de lo que es una borraja, pero son los padres de la palabra. Tururú, por decirlo fino. Es como decir que deriva del argentino: y que resultara que en las antiguas reyertas entre bandas rivales, ya en los tiempos del descubrimiento, los españoles se hubieran hecho con una panda de Buenos Aires que les ayudara a perseguir a los antiespañoles y, cuando les interrogasen bajo un foco (o antorcha) en los despachos policiales de entonces les conminaran a delatar a los compis de la banda subversiva al grito de:

–¡Vos, rajá!

Para que “rajaran”. Y de ahí se derivara (“con toda seguridad”, que diría Coromines) la denominación de borraja.

 Claro que esto es una “borraja ficción”. Igual que lo de la RAE y el Corominas.

Dicho todo lo cual solicito, humilde pero enérgicamente, a la R.A.T.A. que tome cartas en el asunto y:

1. Declare, a título póstumo, a Joan Coromines persona non gRATA.

2. Investigue la verdadera procedencia del término “borraja”.

3. Inste a los poderes públicos y privados a que se levante un monumento en honor de Babil Menjón, el Esquilador, mi padre, como “Excelente Cultivador de Borrajas Buenismas Honoris Causa“, por sus probados méritos como tal, de los que puede dar fe toda mi amplia familia y destacadamente mis hijos y sobrinos, que se comen unos platos de borrajas que tiembla el misterio al grito de “¡Viva yayo!”, para envidia de todas las madres conocidas y por conocer.

4. Tome por emblema y símbolo de su entidad la imagen de la borraja tal como viene en los tratados de botánica, esto es, subida. Con flor, pero incomestible, puesto que la RATA persigue la sabiduría y la belleza, y no el placer de la panza llena (o no siempre). Tal que así:

lms_114r_borraja

Es todo, de momento.

En Zaragoza, a 30 (casi 31) de octubre de 2009.

Finis coronat opus.

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11 respuestas a Homenaje a la R.A.T.A.: la borraja

  1. Badil dijo:

    ¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡plas!¡plas!¡Plas!’Plas!
    ¡plas!plas!
    ¡Braaaaaaaaavo!
    ¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas!¡Plas! ( y así tol rato)
    ¡Plas!¡Plas!…………………………………………

  2. Miguelgato dijo:

    ¡Aaaagghhh! ¡Que me voooyyyy! ¡No sabía yo que leyendo se podía uno “redetir”!
    ¡Coño un sillete!, resucitaría de propio a Damian Forment pa que te hiciese un sillón como esos que hay pol Pilar, acorde a tu categoría académica.
    Procederemos inmediatamente a dar curso a tus peticiones. Ya me da patera ver a Coromines y no se ni quien es.
    Te iba a proponer una peregrinación anual al huerto’l Esquilador pero mejor que no porque ya san jodido las borrajas y todo lo demás.
    Seguiremos informando.

  3. laMima dijo:

    Yo, como Badil: plas, plas, plas y recontraplas…(rato y rato y rato y rato) y además ¡¡VIVA LA MAR…….., calla, que no vale gritar en estos sitios´.
    Seguro que los de la R.A.T.A. te ponen un orejero de esos que dan masaje portó, madre que bien.
    Eso sí: lo de las propiedades sudoríparas me ha dejau matá (ya tengo a quien echarle la culpa cuando marco “camachos” en la camiseta).
    Pongo mi firma ande sea para cubrir de honores al Esquilador como merece y para exigir una investigación a fondo del origen del palabro. ¡Amos!.

  4. Que si le es de utilidad lo que le transcribo y de alguna forma le ayuda en su inminente entrada en la Academia, yo contento:

    Borraxa: Yerba conocida cuasi buglaja […] buglosson, latine lingua bubula, que vale tanto como lengua de buey. Verdad es que los boticarios por lengua de buey administran otra yerba más seca y más áspera, más espinosa y en todo más salvaje, buscando por los campos con gran fatiga y sudor lo que tienen dentro de sus jardines. Esto nota el doctor Laguna, sobre Dioscórides, lib 4, cap. 129. Por otro nombre se llama esta yerba eufrosina, por cuanto echada en el vino se entiende engendrar en el ánimo contento y alegría.

    En Tesoro de la lengua castellana o española, de Sebastián de Cobarrubias Orozco, Madrid, 1611.

    Como ve, Cobarrubias, más salao que Corominas, no menta a catalán alguno con el tema borrajero.

  5. admin dijo:

    Badil: desde aquí, una reverencia a esas palmas tan saladas que usté me dedica. Ay, qué buenas.

    Miguelgato: ven que te doy un pretón güeno y entonces, además de redetite, te vas a aflisiar. La verdad es que, de los encargos a la RATA, el que más me interesa es el segundo, que averigüen vuecencias el origen de la palabra.

    Como ven, Harry Sonfór, siempre al quite, ya está trasteando libros y aportando bonitas cosas. Lo de la “eufrosina” es cohonúo, no me digan…

    Mima: te digo lo mismo que a la Badil, maja. Y antes de echarle la culpa a la borraja de los “camachos”, diles a los de la ofi que bajen la calefacción, joer, que en las oficinas la ponen que paece que no la pagan ellos (igual que en verano con el aire condicionao, que hay que ir a trabajar con una rebequica, cuando el la calle se caen los pajaros fritos de los árboles). Ay, todo sea en defensa de mi amada borraja, esa reinona.

  6. Roberto dijo:

    Excelso. Sublime. Opino -si es que que yo opine ha de servir para que mi opinión sea tenida en cuenta- que os ha de ser concedido el cheslong y, pal buen tiempo, la hamaca u chinchorro. No menos.

    Hi dicho.

  7. admin dijo:

    Ay, Roberto: yo necesito un sofá… bueno, mejor dicho, perras pa cambiarme el sofá, que está hecho unos zorros. Pero en esto vamos a dejar al margen a la R.A.T.A., jejeje…

  8. Miguel dijo:

    Aspérate a que lo terminen de destrozar los chicos, no merece la pena cambiarlo ahora.

  9. Jolube dijo:

    Según el borrador de Flora iberica, el nombre en latín de la borraja, Borago, es “nombre dado a la borraja por los autores medievales, al parecer derivado del español o del latín tardío, Borra, Burra”.
    http://www.floraiberica.es/floraiberica/texto/borradores/vol_XI/11_138_01_borago.pdf
    Salu2.

  10. Inde dijo:

    Madreeee, Jolube: qué bueno es aprender cosas. ¡Gracias!

  11. Pingback: Receta para cocinar Borrajas

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