Capital europea de los puntos suspensivos

Existe un modelo de diseñador o creativo caracterizado por una manía peculiar, y es la de despreciar el texto como tal y concebirlo sólo en su dimensión gráfica. Se preocupa únicamente de que lleve una tipografía chula y de que quede bien en la composición del conjunto, al margen de qué se diga y cómo. 

Es un error de bulto. El texto tiene que cumplir una función como tal: si no, se quita. Y para que cumpla su función tiene que estar bien escrito. Cuidadosamente, con mucho esmero en el fondo y en la forma. De otro modo, puede arruinar el resultado. Muy especialmente si, como es el caso que me ha llamado la atención esta mañana, el diseño en cuestión sirve para lanzar una campaña que tiene que ver con el concepto de cultura

Véase: 

 

Hay tres faltas: 1) En español no se escribe “Rhin”, sino “Rin”; 2) “Vístula” va con acento; 3) los puntos suspensivos son tres y sólo tres, no van nunca con una coma delante ni detrás, no tiene que haber espacio entre ellos y la palabra que les precede pero sí entre ellos y la palabra siguiente. 

(Inciso: cómo nos molan las palabras molonas. Eso del Rhin… es que es más chulico. Igual que pasó con la última y fracasada cumbre cambioclimática, que a todo quisque le dio por decir “Copenhaguen” en lugar de Copenhague. ¡Muete a nuestros viejarras y sosos topónimos propios!)

El error no está en un solo cartel: 

 

En esta lona, colgada junto a la anterior en nuestro Paseo de la Inde-pendencia, hay que reconocer que hemos avanzado algo: los puntos son los que tienen que ser. Pero sobran la coma y el espacio detrás de la palabra “Buñuel”. 

Valiente aspirante a Capital Europea de la Cultura la que en sus campañas publicitarias demuestra que no cursó con aprovechamiento la educación básica o primaria, pues desprecia o desconoce las reglas de la ortografía. Y aquí la culpa no es sólo, desde luego, del diseñador (desconozco quién ha sido), sino de todos los responsables de la campaña, y supongo que habrá varios porque en estas cosas suelen constar más jefes que remeros; entre los primeros, seguro, políticos y técnicos municipales. 

Por otra parte, la campaña en sí me lleva a pensar en dos cosas: 

Una, que me recuerda tremendamente a la campaña tontona que se desplegó en nuestra Inmortal Ciudad para la Expo, aquella que se bandeaba desde las farolas con las consignas “JA, JA, JA… en Expo“, “SHHHHH, en Expo” o “MMMMMM… en Expo“; de manera que luego llegaban a la Tribuna del Agua figuras de la talla de Rajendra Pachauri (Premio Nobel de la Paz y presidente del Panel Intergubernamental sobre el cambio climático de la ONU) y había que tocar a rebato, a última hora, entre los trabajadores de la propia Expo para que acudieran corriendo a llenar medianamente el salón del evento y el “pobre” hombre no se encontrara más solo que la una. Igual si alguna campaña publicitaria, en vez de decirnos “JA, JA, JA, en Expo“, nos hubiera dicho “Ojo, tíos, que van a venir a este evento gentes del calibre de este gashó“, unos doscientos visitantes de los bastantes miles que llegaron aquel día al recinto de Ranillas habrían tenido interés por acudir. Porque, oigan, hay gente que tiene interés por las cosas, aunque sea una minoría. La hay, créanme, señores políticos. El problema es que ustedes no creen en nosotros (aunque se diga que el problema es lo contrario). 

Dos, que resulta muy ilustrativo el hecho de que se tenga que acudir a lemas cuasivacíos de contenido (o tan genérico que no dicen nada) cuando la realidad es que movimiento cultural en Zaragoza lo hay, y bien rico: tanto de grandes “popes” como de bullir ciudadano de iniciativa espontánea, que no dirigida pero (o quizás más bien por eso) viva y vivificante.

Nuestros políticos no saben salir del ladrillo: lo suyo es lo del “16 para el 2016”, uno de los puntales de la candidatura y que consiste en renovar, adecuar o construir dieciséis equipamientos, dieciséis, para usos culturales, aunque sea sin tener muy claro con qué rellenar o a qué destinar la mitad de ellos. Mientras tanto, los ciudadanicos se okupan de crear un centro social, el de “El adoquín”, donde se llevaron a cabo multitud de talleres, charlas, exposiciones, músicas y actividades para todo tipo de público, la mar de animadas, en el mes escaso que les dejaron funcionar… hasta que se les desalojó, hala, zas, venga, fuera de aquí, pandilla de mataos.

O sea: lo que hacen los ciudadanos no sirve, pero lo que se hace “desde arriba” no se sabe en qué consiste, de momento está vacío… y tiene faltas de ortografía.

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10 respuestas a Capital europea de los puntos suspensivos

  1. Añado: y bendita tú seas entre todas las mujeres.

  2. Marisa Garcia dijo:

    Anda, aguda que estas en todo

  3. miguelgato dijo:

    ¡Tia buena!

  4. admin dijo:

    Pero chicos, ¿qué os han dao hoy?

    ¡Gracias!

    Madreeee, m’ha llegao al alma la bendición del Sonfór.

    ¡Y que la Marisa me haya dejao un comentario! ¡Aleluyaaa! (jejeje)

    Gatico, tú tampoco estás mal… ¿eh?

  5. admin dijo:

    Anagadner, pos ya me he enterao de quién es el director de la campaña. Con la gráfica no me meto. Con lo demás, pos sí.

  6. D. T. Beo dijo:

    Importantes ríos polacos, el Vístula y el Oder. ¡Oder, qué campaña!

  7. Nover dijo:

    No vivo en Zaragoza y no he visto los carteles.
    No me puedo creer que sea cierto esto de los carteles.
    Decidme que es una broma hecha con photoshop.

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