De lo bueno bueno

Me cuentan que hace un par de días emitieron en Aragón TV, repetido, el documental “Adiós a la vida”, que se pasó por primera vez en marzo. Y me dicen que es buenísimo, y me lo dicen con vehemencia y calor, con la sinceridad del que se ha emocionado verdaderamente viéndolo. Sabiendo que lo ha dirigido Ramón J. Campo, estoy segura de que a mí también me gustará. Estoy deseando verlo. ¿Alguien me puede decir si es posible conseguirlo?

Otro periodista íntegro y cabal, un lujo de tipo al que admiro profundamente, es Gervasio Sánchez. Cómo no, me dirán. Pues claro. Hoy ha escrito otra de sus magníficas entradas en su blog: va sobre el discurso que pronunció cuando le dieron el premio Ortega y Gasset de Fotografía, hace dos años, un discurso que ha dado la vuelta al mundo.

En esa entrada se dice muy claramente lo que debería ser el periodismo:

Creo que los periodistas tenemos que ser, como decía el viejo maestro Ryszard Kapucinski, “indeseables, inoportunos y certeros en nuestra impertinencia”.

 Siempre. Independientemente de quien esté en el poder. Es intolerable que haya periodistas que investiguen las corruptelas de sus enemigos políticos y fenezcan ante las de sus amigos. Hay que utilizar la misma contundencia ante una trama mediática que afecta a un gran partido político o ante la injusticia cometida con un traductor iraquí (Flayeh al Mayali) al que los servicios secretos españoles golpean durante varios días, utilizan como chivo expiatorio y le cargan el San Benito de ser colaborador necesario en un acto terrorista que acaba con la vida de siete agentes en Irak (noviembre de 2003). Hay que custodiar la limpieza del sistema político todos los días. Hay que ser valientes todos los días. Lo contrario es hablar por hablar.

Parece mentira que a alguien a quien admiras tanto te lo puedas encontrar cada cierto tiempo saliendo de la puerta del Heraldo y sumándose tranquilamente al gentío del Paseo Independencia. Y parece mentira, también, que alguien tan ‘bocas’ como yo se quede paralizada cuando lo ve y sólo sea capaz de mirarlo, así fijo, sin acertar a decir ni mú. Como soy tan patazas, no sabría decirle más que algo así como “Viva la madre que te parió”, y en fin, la sustancia me llega justo para no hacerlo.

Eso sí: pensarlo, lo pienso. De hecho, viva la madre que lo parió.

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10 respuestas a De lo bueno bueno

  1. miguelgato dijo:

    ¡Hala, tira! mia que cuesta poco pararlo y decirle algo, paice mentira en tu.

  2. miguelgato dijo:

    ¿Quies que lo pare yo?

  3. admin dijo:

    Pa qué, si me quedo como un panto…

  4. jabola dijo:

    Así es, Inde. Gervasio Sánchez es un gran tipo; grande de los de verdad. Suscribo lo que dices en esta entrada, acertada como todas las tuyas.

  5. Oiga, Inde, que si eso le hace ilusión, cogemos miguelgato y yo, vamos a la puerta del Heraldo y cuando salga ¡zasca! lo amordazamos y se lo llevamos a su casa, para que así le pueda contar todo con tranquilidad, como en la novela «Misery».

  6. admin dijo:

    ¡Ay, leche!

  7. Waldeska dijo:

    Comparto tu admiración por Gervasio. Me pasa lo mismo que a ti pero sí que un día vencí mi timidez (o mi autoimpresión de poquita cosa) y le paré para manifestársela. Efectivamente, el documental al que te refieres es francamente bueno e impresionante.

  8. Río Aragón dijo:

    Puedo asegurarte que el reportaje está muy bien, muy recomendable para no olvidar las barbaridades que puede hacer el ser humano y cómo en esas circunstancias también puede salir lo mejor

  9. admin dijo:

    Ya, si estoy convencida de que será excelente; pero no me enteré de que lo ponían y me lo perdí. ¿Alguien lo grabó, se puede descargar de algún sitio, está en venta?

  10. laMima dijo:

    El día que te lea un par de post te saluda él mismo. Seguro.

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