Por la calle

Hace un porrón de años (en fin, cuando salió) me leí La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile. Como la memoria es una locuela que selecciona lo que le peta, resulta que no recuerdo casi nada de lo importante de aquel relato y, sin embargo, a menudo he pensado en un detalle que se comentaba como de pasada: en Santiago, la ciudad a la que Littín había vuelto de tapadillo durante la dictadura de Pinochet, se reconocía facilmente a los polis de ‘la secreta’ (tampoco recuerdo cómo se les llamaba, pero se harán una idea de a lo que me refiero) porque iban por la calle mirando a la gente, algo que en Santiago no hacía nadie: en la gran ciudad, el personal va a su bola sin fijarse en el que pasa, así que esos tipos cantaban una barbaridad.

Si me acuerdo de aquello, que ya en su día me chocó, es porque muchas veces he pensado que, de haber ido yo por aquel entonces a Santiago, me habrían confundido con alguien de ‘la secreta’ porque sí miro a la gente por la calle.

Es algo que hacemos los de pueblo. En tu pueblo, por lo general, estás pendiente de la gente con la que te cruzas para saludar, para ver si ese que viene es alguien conocido con el que te quedarás a ‘coger un capazo’… Si te has acostumbrado desde siempre a andar así por la calle, lo haces igual aunque estés en la ciudad: miras a la gente, y la miras a la cara.

Lo haces sin querer, pero te fijas. Quizá en la ropa, en el tipo o los andares; sobre todo en los gestos, las expresiones, las miradas. Pasan fugazmente y desaparecen, pero a veces alguna te atrapa y la piensas.

Ahora voy siendo ya una de ellas, pero recuerdo que de jovencita me gustaban de Zaragoza, sobre todo, las personas mayores (muchas de ellas, por cierto, sobrevenidas en su día, como yo, a la ciudad): eran las únicas que saludaban o respondían al saludo, o que entablaban conversación en el autobús, en la parada, en el mercado, en las salas de espera de los centros de salud. Te contaban cosas intrascendentes, a veces sus cuitas, prisas o dolores, y eran un calorcito humano pasajero que sabía bien.

Zaragoza no es aún una ciudad deshumanizada. Mi padre se sorprende cuando viene y me ve pararme por ahí con unos y con otros, o saludar a cada rato. “Hija, conoces a todo dios, paece esto la esquina Berroy”. Todavía, si te mueves en un circuito diario relativamente reducido, cabe esa posibilidad. Y me gusta.

Pero espantamos a la gente a los Valdesparteras y Arcosures. De aquí a poco, los que miramos, saludamos o comentamos algo en voz alta para entablar conversación seremos, más que ‘raras avis’, sospechosos de algo.

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11 respuestas a Por la calle

  1. Nianankoro dijo:

    Pues yo conozco a uno más de pueblo que una calabaza que cuando llegó a Zaragoza por primera vez le miraban como a un loco por ir saludando a todos los que se encontraba por la calle. Mire Inde, los de pueblo somos más europeos; sin ir más lejos, aquí comemos puntuales a la una, cuando se debe.

  2. miguelgato dijo:

    Y blasfemamos más, pero en el fondo semos buenos.

  3. admin dijo:

    Lo divertido del caso es cuando los de pueblo nos encontramos por la ciudad: en el pueblo igual ni nos saludamos, y aquí lo hacemos con unas efusiones de la hostia. Es tremendo.

  4. Santi dijo:

    Después de varios años por Benasque me vine a vivir al Actur.
    Al segundo día ya los de la zona me devolvían el saludo.
    Luego me ciudadanicé, pero, al principio se me notaba más de pueblo que un “bocadillo ribazo”.
    ¡Pues si no quieren saludar, que se jodan!

  5. admin dijo:

    Qué te vas a ciudadanizar, Santi, qué dices… :DDD

  6. miguelgato dijo:

    En Tauste se dice mas de pueblo quiun kilómetro marguin.
    También hay casos de que en el pueblo te dicen algo y por Zaragoza vuelven la cara.
    A mi es que también me gusta mucho mirar y observar a la gente.

  7. admin dijo:

    Nos debe de venir de familia, Gatito.

  8. laMima dijo:

    A mí siempre me ha hecho ilusión comprobar que saludo a bastante gente en la Zity cuando voy por la calle. Y que las panaderas, los de la floristería de abajo… nos conocen por nuestro nombre.
    Me hace sentirme menos sola como “emigrante”, no sé.

  9. elbarzal dijo:

    ¡Y lo bonico que es el verbo capacear!!!! Y la verdad, servidora lo puede usar poco aquí por donde se halla. Yo capaceo, tu capaceas, él capacea… y su gerundio en, por ejemplo: “… hala, ya esta capaceando!”. Qué majo.

  10. Marisa Garcia dijo:

    UF creia que era yo sola la que buscaba caras conocidas . Pensaba que era por que queria ver a alguien del pueblo ( pa coger un capazo sera)

  11. entrenomadas dijo:

    Si quiero cruzar rápida mi calle, debo ir por la parte de atrás, de lo contrario puedo tardar horas hasta llegar al centro. Los saludos se comunican unos con otros. No había pensado sobre ello.

    Kisses,

    Marta

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