Difusión cultural

Esta mañana me he metido al Paraninfo y he visto dos de las tres exposiciones que hay ahora: “Mudéjar” y “Agua, Ríos y Pueblos“. De esta última algo sé, porque estuve trabajando durante más de dos años para la elaboración de los reportajes que ahora se muestran (algún día podríamos hablar de ello).

Pero no hago este post para publicitar las exposiciones, aunque les animo a que vayan a verlas, sino para compartir una reflexión que me ha surgido durante la visita: ¿Verdaderamente la intención de quienes organizan y montan estas actividades es que los ciudadanos nos enteremos de algo?

Lo digo porque nos lo ponen difícil…

Las fotos de las aguas son dignas de ver. Las piezas del mudéjar son verdaderamente preciosas. Tanto en una como en otra hay cosas impactantes.

Pero en el primer caso, muchas de las fotos no se entienden si no se lee el pie de foto que las acompaña; y esos pies de foto están alejados de la foto a la que corresponden, en cartelitas mínimas donde a veces la letra se ve toda apretujada en un gurruño… además de que están colocadas en un nivel muy bajo, que obliga a quien quiere leer a inclinarse y aun a agacharse.

Y en el segundo caso, el del mudéjar, las cartelas, huérfanas de explicación alguna (sólo indica el nombre de la pieza, el siglo a que corresponde, su propietario y –no siempre– su procedencia), están en su mayoría muy apartadas de la pieza, colgadas detrás, en la pared, con lo cual hay que pasearse hasta allí para ver qué es eso, a veces casi pasando por detrás de la propia vitrina, lo que implica una incomodidad seria; tanta, que a mitad de exposición te limitas a mirar la pieza y dejas de buscar la cartelita.

Ay, los diseñadores… con lo importante que es su función, y lo a menudo que la olvidan.

Una exposición no se hace para que quede monísima. Eso debe lograrse además. Pero, siempre, cumpliendo en primera instancia con lo que toda exposición de estas características, en teoría, persigue: comunicar una información, difundirla entre el público. Si los organizadores estiman que para ello se precisa un puñado de fotos y otro de textos, la tarea del diseñador del montaje, del diseñador gráfico y de los responsables o impulsores del evento debe ser lograr que ese material sea comprendido y percibido por el público de la mejor manera posible. Lo mismo con las piezas y su explicación…

Las tareas relacionadas con la difusión cultural me parecen importantísimas. En el caso concreto de las exposiciones cuestan, además, mucho dinero. ¿Por qué echamos a perder buena parte del trabajo, que es comunicar eficazmente todo ese empeño, por culpa de un diseño erróneo?

Tampoco ayuda mucho la distribución de los contenidos, que obliga a un recorrido errático. En el mudéjar es más concreta, si bien me parece extrañísimo pasar primero por un área donde hay dos salas y luego que te envíen al sótano, donde está el resto. En el caso de “Agua, Ríos y Pueblos”, aunque la exposición está concentrada en una serie de ámbitos unidos, te pierdes de una historia a otra porque la distribución es ilógica, no sigue un proceso, no ayuda a avanzar… y, además, en ocasiones los casos se desarrollan en una dirección, seguidamente en la contraria… Y nada, que te pierdes: que a veces, después de visto un caso, o empezado a ver, tienes que recapitular y empezar por otro lado, o recomponer mentalmente lo que acabas de ver.

Ayudar a difundir la maravilla del legado andalusí en España, dar a conocer los distintos tipos de problemas y atropellos con que muchísima gente se enfrenta en relación con el agua, son tareas magníficas. No podemos desbaratarlas en el último momento, con todo el trabajo que llevan detrás, por simplezas tan facilmente solucionables.

(Y no es la primera vez que me quejo de esto.)

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3 respuestas a Difusión cultural

  1. miguelgato dijo:

    Recuerdo cuando inauguraron la Seo tras las obras, entre rampas y pasillos paicía que estabas hiciendo la pista a mericana. De los vídeos y las musiquillas ya ni hablo.
    Seguramente al que ha diseñado estas exposiciones, el legado andalusí se la refanfinfla.

  2. Gatopepe dijo:

    Lamento disentir en cuanto a la exposición de Aguas….
    Yo y mas gente a la que se lo he comentado no ven ese problema. Las letras son lo suficientemente grandes como para leerlas a mas de metro y medio de distancia, distancia a la que hay que mirar una foto.
    En toda exposición hay que adecuarse al espacio del que se dispone y hay que conjugarlo todo. Esto a veces es dificil, por limitaciones fisicas de los edificios, y en este caso, aunque bajas, pueden leerse sin gran esfuerzo.
    Al menos mi padre, de 84 años no ha tenido grandes problemas en leerlas, aunque haya tenido que hacer un pequeño,muy pequeño esfuerzo…
    Y no hay que esforzarse mucho.
    Y es imposible que todo lo que se hace esté al gusto de todos. Siempre hay alguien que se queja de algo.
    La temática es lo suficientemente importante e impactante para que esto, sea un problema.
    Y al estar distribuida por bloques temáticos, sin cronologías… en fin, es complicado perderse porque es muy lineal en el discurso expositivo, se diferencian perfectamente donde empiezan y terminan las historias…es dificil confundir Jánovas con Brasil… y las pancartas encuadran perfectamente los espacios.
    Una magnífica exposición donde todo el que entra sala con las ideas más que claras.
    Veamos lo positivo, un gran trabajo y no los pequeños detalles, que en nada afectan al mensaje.
    Un saludo.

  3. admin dijo:

    Bueno, no me parece que tengas que lamentarte por disentir… Cada uno tiene su opinión y es muy libre de expresarla. La que yo expreso en este post es mía y también de más gente que me la ha comentado, y que me consta que ha llegado hasta los organizadores, también.

    Pero habría que puntualizar: no me refiero en este caso al tamaño de la letra, sino al de las cartelas. Por el hecho de empeñarse en hacerlas todas iguales, o demasiado pequeñas, se ha llegado a poner en algunas un cuerpo de letra más reducido que en otras y reduciendo muchísimo el track (espacio entre las letras), lo que queda verdaderamente feo. Vamos, es un error de diseño, simplemente.

    Otra cosa es la colocación de las cartelas: lo suyo sería que cada pie de foto acompañara a su foto, que para eso es un pie de foto. Pero no es así. Las cartelas, además, están demasiado bajas, lo que obliga a inclinarse para leerlas. No se trata de que haya que hacer más o menos esfuerzo, sino de que lo lógico es que se pongan, como las fotos, a una altura adecuada. Eso es el ABC de un diseñador de exposiciones.

    No estoy criticando la exposición en su conjunto (¡pero si me pasé dos años currando en ello, cuando se elaboraron los reportajes! ¿tú crees que hay mucha gente que pueda apreciarla, incluso quererla, más que yo?), sino algunas cuestiones que podrían haber mejorado la difusión de los contenidos, y que sin embargo no ayudan a ello. Y la solución no era difícil.

    Es lo mismo que el recorrido. Yo no le encuentro un recorrido lógico, y eso que me conozco casi todos los casos al dedillo. Deduzco por eso que si yo, conociéndomelos, me doy cuenta a veces que he empezado a mirármelos al revés, lo mismo o peor le puede pasar al resto de la gente…

    En efecto, es un gran trabajo (gracias por la parte que me toca). Pero los pequeños detalles que tú dices sí que, a mi modo de ver, afectan a la buena comunicación del mensaje.

    Pasa en esta exposición y pasa en muchas otras, que es a lo que yo iba con este post. Me gustaría que los diseñadores de los montajes se lo pensaran un poco, todo esto… No sé, con esa intención está escrito lo que he puesto.

    Un saludo también para ti, Gatopepe, y bienvenido a esta bitácora.

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