Tomás Berna Giménez

Se murió ayer. Tenía 89 años y se lo llevó un ataque al corazón; poco antes todavía bromeaba en el hospital, donde lo habían ingresado el viernes, tras un primer infarto. Me dirán ustedes: pues no es una gran tragedia, ¿no? Un hombre ya mayor, con una muerte que no le ha hecho sufrir…

Sí, claro, es verdad, tienen ustedes razón. Pero se ha muerto y estoy triste. Para acabar de redondear la cosa ésta de que no cabe hacer de esto una tragedia, he de decir que ni siquiera tuve nunca una amistad muy estrecha con él; era, simplemente, el padre de mi amigo Fernando. Y le veíamos, sobre todo de más jóvenes, cuando acudíamos por su casa, o en historias de vario color de las que se organizan en el pueblo. Pero le apreciaba mucho, mucho. Era un hombre de un tremendo magnetismo, de una gran vitalidad y una forma de ser especialmente atractiva. Abierto, sereno, socarrón, con una mirada pícara y cómplice.

Su casa, mano a mano con Lola, nuestra querida Doña Lola (era maestra; la hemos llamado siempre así, pese a que lo de “doña” en ella no suena a tratamiento de respeto, sino que es como si formara parte de su nombre, como si se llamara “Doñalola”); su casa ha sido entre los dos, digo, un abierto y alegre mundo aparte, una isleta que se escapaba al prototipo común que conocíamos, de jóvenes, en el resto de las casas. Se respiraba otro aire como más desenfadado, siempre se estaban haciendo cosas majas, siempre había alguien que llegaba, las botas con barro y los pelos revueltos, con el casco debajo del brazo después de haber aparcado una moto en la puerta. Era una pequeña república independiente y diferente. (Y llena de motos.)

Hablo en pasado porque hace mucho que no voy por allí, pero estoy segura de que lo habrá seguido siendo. Ahora se ha muerto Tomás. Lola está mayor, pero supongo que seguirá conduciendo y olvidándose, como siempre, de dónde puerros ha aparcado el coche cuando va al pueblo. Con ella, con sus hijos y nietos, con sus muchos amigos, la vida seguirá, como no puede ser de otra manera. Nadie en esa familia es dado a los dramas, odian los pifostios y las melonadas.

Pero estarán más tristes que el copón, y yo me sumo a esa tristeza porque me ha dado muchísima pena que Tomás se muriera, y les quiero decir a los suyos, desde esta paginica, lo que no les he sabido decir hoy en el funeral: que le tenía mucho cariño a Tomás, que le respetaba y que para mí representaba muchas cosas.

Se parecía mucho a Sean Connery. Cuando se lo decíamos nos mandaba a la porra con la boca pequeña. Hoy, al llegar a casa, he abierto una revista y lo primero que he visto ha sido esta foto:

Les confieso que jamás habría imaginao que me iba a dar la lloradera viendo un anuncio de Vuitton.

Hasta siempre, Tomás.

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12 respuestas a Tomás Berna Giménez

  1. laMima dijo:

    Yo también lo siento. Muchos besos a esa familia.

  2. elToño dijo:

    Hasta siempre amigo Tomás

  3. fernando berna dijo:

    Gracias Mari por estas palabras tan bien escritas, el otro dia se las enseñe a mi madre y le gustaron mucho , me pidio tu numero de telefono para llamarte y agradecertelo.Ya sabes que te leo pero rara vez te contesto,esta vez te tenia que contestar pero me esta costando mas de lo normal, asi es que ya nos veremos.
    Gracias y un beso gordo

  4. Enrique dijo:

    Me pasó lo mismo, Mari, con la foto. Estábamos haciendo tiempo para el entierro cuando abrí la revista y la pregunté a Berta: “¿Quién es este” y por supuesto me respondió correctamente: “Tomás Berna”. No lloré; al contrario, sonreí porque tuve la impresión de que aquel anuncio era un imprevisible pero obligado -e incluso profundamente acertado- homenaje público al padre de Fernando. Descanse en paz.

  5. Inde dijo:

    Ya nos veremos, sí, Fer; y nos veremos en ocasiones buenas, con las que siempre os asocio. Un abrazo enorme.

    ¿Eh que sí, Enrique? Yo lloré porque llevaba un día muy llorón, así de por mí. De esos días melancólicos y suspirosos. A mi madre también le pasaba. Heredé de ella eso y los tobillos gordos y algo patosos; pero también heredé cosas buenas…

  6. Antonio dijo:

    No sabes como te entiendo, Mari , jamia… ya sabes que yo también soy “mu semental” y lloro por todo. Mi muertecico de este finde no tenía 89 sino 98 y era un encanto de señor, porque supo serlo hasta el final, se llamaba Victoriano, era “el otro yayo” de mi hijo Juan y se nos ha ido apagando despacico, despacico, sin perder la lucidez que para sí quisieran otros. (Y me callo ya, porque hoy no quería hablar de política) ¡Besazos!

  7. José Cruañes (el Italiano) dijo:

    Yo llore, y he vuelto a llorar al leer lo que escribes. Y estoy llorando mientras escribo..
    He hechao de menos el Campo la villa desde que me fui, y ahora me doy mas cuenta de todo lo que he perdido…
    Gracias por darme un sitio y un pretexto para no llorar solo…

    • Inde dijo:

      José, bienvenido a esta bitácora. (Perdona por responderte tan tarde…)
      Éramos muchos los que apreciábamos a Tomás, sí. Era una persona que se hacía a querer. Aunque no te conozco, sí conozco a tus hermanos y sé que teníais una relación estrecha con él, con toda la familia. Así que entiendo tu tristeza, y más si estás lejos. Un abrazo.

  8. Mary Laborda (la catalana) dijo:

    No se muy bien como he llegado hasta aki (esto de internet ,no es lo mio), pero aki estoy . Un poco tarde si , pero…… , la verdad es k estaba leyendo lo k has escrito sobre Tomás Berna y ademas de hecharme un llorico parecia k me estabas leyendo el pensamiento .
    Yo tampoco hablé con el muchas ocasiones con él,pero era un hombre interesante , me hubiera gustado poderlo conocer .Descanse en paz
    Un besico

    • Inde dijo:

      Mary, me alegra que hayas visitado el blog, catalanica guapa. Siento que haya sido por una ocasión triste… pero también de cariño hacia Tomás. Un besote.

  9. Belen dijo:

    Hoy Fernando hablaba con mi padre se vosotros, de tu padre, de tu madre, de tu hermano y de ti y de tu mujer, que es un encanto. Me acuerdo de todos los anos que hemos ido a Tauste, que bonito y que maravillosos recuerdos. Supe de la muerte de tu padre, parecia mentira que una persona asi se pudiese morir, tenia que haber durado siempre, que HOMBRE!!!. Hace mucho que no nos vemos y siempre me recibisteis en vuestra casa como familia, bueno ahora yo tengo mi casa, asi que me debeis una visita. Os espero con mi familia aqui en Chicago. Un abrazo muy fuerte.

  10. fernando dijo:

    Hola Belen, hace muchos años que no nos vemos, siempre que veo a tus padres les pregunto por ti y me cuentan que estas un poco lejos pero bien. No suelo ir mucho por Chicago pero si voy alguna vez te localizare, nos reconoceremos? Un abrazo desde Tauste

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