Historia de una quintada, II

El año 69 tuvo dos noticias gordas: coronaron a la Virgen y en mi casa compraron la tele. De lo primero, poco podemos contar los de mi quinta, que algunos no habían cumplido aún los cuatro años. Yo solo recuerdo que estuve encima de un remolque, que había un porrón de gente y que perdí un pañuelico precioso que me había comprado mi madre con dibujitos.

De lo segundo, lo de la tele, me acuerdo más. Ya sé que queda fatal, pero es así. Mi hermano dejó de pasar a ver los dibujos a casa de mi vecina Fina, que se acercaba a avisarlo cuando iba a empezar “la conejera” (así llamaba ella a Bugs Bunny). Para mí, la llegada de la tele está asociada en el recuerdo con la Familia Telerín: Cleo, Tete, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín.

Hasta entonces sólo había habido radio: la Francis, Lucecita (bueno, esa es más tardía) y “Usted también es formidable”. Con la tele llegó “La casa del reloj”, los Fofós y el “Juego de la foca”, que asocio con Maricarmen Pellicer porque alguna vez que venía a jugar a mi casa vimos aquel programa. El suyo fue nuestro primer entierro (ayyyy…) y no entendíamos nada.

En algún momento desapareció también de nuestras vidas Maravillas, una gitanica alta de ojos azules y trenzas que se fue a vivir a otro pueblo. Me venía a veces a buscar para ir a la escuela con Maricarmen y su hermana Edelmira, y a mi tía Manuela le daba horror. Bueno, es que Edelmira nos daba horror: nos contaba unas historias truculentas que nos las hacía pasar canutas.

Por terminar con la tele, y para dejar claro lo tonto que era separarnos a niños y niñas en el cole, añadiré que en mi casa solíamos jugar un pelotón de críos en el piso de arriba, que por entonces estaba vacío (bueno, lleno de trastos, pero sin paredes) y sin obrar: las chicas a mamás, los chicos a vaqueros y al capitán spock. Pero a ratos nosotras éramos las prisioneras de sus juegos, y a cambio alguna vez ellos venían a casa a comer o al bautizo de sus hijos. (Ya, ya sé que el papel de las chicas no queda muy brillante en ningún caso: así era la época, qué queréis…)

Me choca recordar cosas gordas de las que apenas nos enteramos. Por ejemplo, que para nuestra generación la muerte de Franco significara, simplemente, que nos dieron vacaciones de lo menos 20 días en el cole, y que a la vuelta hubieran pegado en todas las clases cartelones enormes con el discurso de Arias Navarro: “Españoles, Franco ha muerto…”

La historia nos sobrevoló por encima como a lo que éramos: niños. De modo que tampoco nos enteramos de la Transición. Bueno, un poco sí, aunque fuera solo en la vida cotidiana: ya en la Concentración Escolar, las clases empezaron a ser mixtas y los recreos a la misma hora para niños y niñas, con lo cual nosotras, para asombro de las maestras, jugábamos a veces a la comba con los chicos, y ellos con nosotras a “churro va”, esto último para asombro de nuestros huesos.

Y las maestras y maestros, no sé si porque eran más jóvenes o porque también se contagiaron de nuevos aires, eran distintos a los de las Escuelas. Lo de don Cirilo es como pa convertirlo en leyenda: no le llegaban a la suela del zapato ni doña Rosita, doña Irene, doña Paciencia y doña Leo juntas. Cada vez que lo nombramos me acuerdo de Javi Mañas, debía de tener preferencia por tirarle el botijo de repente, en plan sorpresa. (Nota por si lee esto alguien que no sea de Tauste: aquella era solo una de las manías alucinantes de don Cirilo; ya digo que está a un paso de pertenecer a la categoría de leyenda.)

(Otro inciso, esta vez para los de Tauste: a la misma categoría tendríamos que hacer pasar a otros dos personajes de impresión, mosén Francisco y mosén Desiderio. Este último nos preparó para la Primera Comunión a base de collejas y de humo de Ducados. Del primero no hacen falta comentarios…)

Vaya también desde aquí un recuerdo para don Claudio, el de la Biblioteca, que al principio se instaló donde ahora está el Club de la Amistad. Los chicos mayores lo llamaban “el de la nariz florida” y recuerdo que respiraba como a golpes. Era seeeerio y manejaba lentamente las tarjetitas aquellas amarillas de los préstamos, mirando hacia abajo con los ojos entrecerrados por el humo del cigarro y llenando de ceniza los papeles. El primer libro que me cogí fue “Dumbo”, y el siguiente, uno sobre mitología griega. Que me lo leía todo, yo, a la brava, indiscriminadamente. También los tebeos de mi hermano (TBO, Capitán Trueno, La Masa, El Doctor Extraño…) y hasta las fotonovelas de mi prima Carmen me tragaba, con aquellas fotos de Junior llorando a moco tendido sobre una copa de coñac, todo pelazo y patillas. Así tengo ahora la cabeza, como un sonajero.

Vuelvo al hilo. Los acontecimientos más importantes de la Transición nos debieron de pillar en el Sopeco o en el Club de la Amistad. O incluso en los salones del Movimiento junior, que para mi tía Manuela era “el Ñuño”. Años más tarde, el 23-F nos pilló en el Hans, jugando a la Perejila. Vino Cristina Lagranja a decirnos que había oído por la radio “que habían secuestrao a los diputados en el Congreso” y no le hicimos ni caso. Allí seguimos jugando tan tranquilos. Inconscientes…

Nos dimos cuenta de lo sucedido al día siguiente. Ya estábamos en el Instituto y “la Peggy”, la de inglés, entró con la cara descompuesta. Nos pasamos la mañana haciendo viajes a “Siberia” (el aula de música), donde los mayores no se despegaban de la radio. Ahí nos acojonamos un poco, creo. Uf.

(Continuará… solo uno más, que tampoco es cuestión de dar la brasa. Cómo se nota que he dejado de currar y tengo tiempo, jejeje…)

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19 respuestas a Historia de una quintada, II

  1. miguelgato dijo:

    Yo recuerdo a Babil (Jr.) que se vestía con un sayo y llevaba la palanca de cambio de un 600 (o similar) a modo de cetro. Nos ponía a todos ordenaos y nos relataba cosas o hacía como que nos impartía misa, yo personalmente le hacía caso a todo.
    Cuando llegaba a tu casa lo primero que hacía la Catalina era estirarme los mofletes un palmo.

  2. Inde dijo:

    Esque en la familia he pasao yo por ser la teatrera, pero en realidad al que le iba la parafernalia del teatro era a mi hermano; y tenía montao un altar en el piso de arriba, y le encantaba disfrazarse y disfrazarnos a los demás, particularmente a mí, con todo tipo de sayos y sayones. Pero vaya, aquella turruntera se le pasó en cuanto le dijeron que los curas no se casaban. Desmontó el tinglao en un pispás.

    Y de mi madre, lo que me extraña es que no te mordiera…

  3. moises pola pola dijo:

    venga ya,tia. Es imposible que tengas todos esos detalles en la cabeza. O tenías un diario maravilloso que ahún conservas o tienes una maquina del tiempo.

    Con cinco años, mas o menos, ví la primera televisión a color. Estaba en “sanantón”, en casa de la Genoveva, abuela de mi amigo Mariano el cuadrao. Tenía un papel de celofán naranja delante de la pantalla, pegado con cuatro esparadrapos en las esquinas.¡¡ Qué maravilla !! se veía todo en color…… naranja.

    Como en el 23-F yo estaba la mayor parte del tiempo en otro mundo, pués como que no le dí mucha importancia, creo que a mitad de mañana del dia siguiente, nos dieron fiesta (o me la tomé). No entendí entonces el acojone de todos los profes.

    • Pilar González dijo:

      Moisés, no sería que ya tenías motos en la cabeza y no te entraban más cosas?

      • moises pola pola dijo:

        pués, tal vez tengas razón Pilar, pero era peor lo de las chicas……..Además, me daban un miedo…..

        • Pilar González dijo:

          Ay tonto! si las cosas una vez que se hablan dejan de dar miedo…..
          Lo de la tele con celofán, macagonlaputa! no haberlo sabido antes, a esa edad, para alucinar! yo lo hubiera puesto de color rosa, claro está. ¿Se le ocurrió a la abuela ella solita? que suerte tener una abuela así de divertida!

    • Inde dijo:

      Que no, joder, que son flashazos. Pasa que los describes y paece más, pero son imágenes sueltas, pumba, pumba…

      Qué invento, el de la Genoveva, jjjjj… :DDD

  4. miguelgato dijo:

    También me mordía, también.

  5. laMima dijo:

    Yo de la muerte de Franco recuerdo la imagen de mi madre volviendo de la compra y la mendas preguntando; “ama, ¿Franco era bueno?” y ella ahí sin contestarme sacando todo de la bolsa…
    El 23F me pilló en Lekeitio así que, vaya, sí que me enteré. Menudo “ambientazo” se montó oigan.
    Y de la tele ..uf. Estos días Ainhoa no para de preguntarme si tal o cual serie de dibujos es “de mis tiempos” y yo le hablo de Los Picapiedra, de Los Chiripitifláuticos …. ahora veo que le tendré que hablar también del Capitán Spock, ya sabes, por la posición de la mano. :))

    • Inde dijo:

      Y de Flipper, y Rintintín, y los osos aquellos que decían “Amáaaa, apáaaa… esos marditos Mojarras, gngngngng”…

      El que es un fiera para acordarse de estas cosas es Toño Gracia, el marido de Merche Marruedo: lo suyo es flipante, se acuerda de cosas increíbles.

  6. marisa garcia dijo:

    Vaya ratico bueno que estoy pasando . Fijate que yo me acuerdo de jugar en vuestra casa vieja ,de tu tia Manuela espachando a mi hermana que.. (queria dominar a a su sobrino o que no se dejaba dominar )vayase a saber y de algunos golpes que tenia que todavia me hacen sonreir cuando la recuerdo Q

  7. Pilar González dijo:

    Pues yo cuando se murió Franco, me acuerdo que nos dieron tres días de fiesta pero fueron aburridísimos. Sobretodo me acuerdo que nos quitaron Heidi; que pena, no poder ver Heidi era lo peor que te podía pasar. En tooooooooooooooodos los capítulos, yo lloraba a moco tendido. Era lo mejor de la semana, ‘¡momentazo!
    Por eso no le perdono yo que se muriera entonces, ¿no podía haberse muerto antes de que tuvieramos tele? o después, cuando Marco, que estaba todo el día buscando a su madre… ? ¡que pesao!

    • Inde dijo:

      Coincidimos, Pilar: Heidi molaba, y las lloreras con la Señorita Rottenmeier, Clarita, el Abuelo y hasta Pichí eran geniales; pero Marco no: aquello fue una pesadez del quince.
      Un beso, guapi.

  8. fernando berna dijo:

    Hola mary, me extraño mucho no verte ya que la ultima vez que nos vimos dijiste que venias, ya hablaremos.Decirte que la reunion fue impresionante ,para recordar(de lo que me acuerdo).Desde aqui dar un 11 a la organizacion,guenos mu guenos.

  9. moises pola pola dijo:

    Me gustaba la serie de “pipi calzaslargas”, qué suerte poder vivir con pequeño tio y el sr. nilson y hacer todo el dia lo que le daba la gana. También , mazinger-z, los autos locos, los picapiedra…. Mis hijas mayores (18 y 15) ya no quieren ver los dibujos conmigo,pero he tenido la suerte de tener “una tardana” que ahora tiene tres añitos y esta encantada de que los vea con ella, pero no le cojo el punto a bob esponja y tarta de fresa.

    Que bién cuando venían visitas a casa. Mi madre sacaba “el surtido de cuétara” y las “mirinda”. Con un poco de suerte casi siempre me llegaba algo. No sé donde coño las escondía el resto del año.

    Y ya vale, porque me animo, y olvido que este es el blog de marisancho y no mío. Por cierto, mi abuela paterna se llamaba como tú. Era “la sancho la de galan”

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