Historia de una quintada, y III, venga

Concluyo con esto, va. Se me han quedado cienes de cosas en el tintero… Hoy mismo me acordaba de las botellas grandes verdes aquellas que algunas chicas mayores, y madres incluso, decoraban pegándoles caracolas de las de pasta y pintándolas de purpurina, o de los toldos hechos de chapas de cerveza… De las chancletas de enormes margaritas, de los “monokinis” y los capazos de mimbre que se llevaban para ir a la piscina; de los tiempos en que la piscina la llevaba Arrondo y tenía sinfonola “alta calidad”. En fin, historias innumerables que harían esto eterno, y hasta demasiado personal porque, aunque son cosas comunes, son recuerdos muy concretos, muy míos

Hoy solo quería recordar los tiempos del instituto porque para mí fueron geniales, fundamentales. Me he acordado de lo que decía José Antonio García-Dils, el amigo de Emilio Gastón, aquello de que “Uno es de donde ha hecho el bachillerato“. Tan importantes le parecen aún, a su edad, esos años.

Tantas cosas se me agolpan en el coco de aquella época… Fueron los años en los que dejamos de ver pasar la historia por encima para tratar de entenderla, de interpretarla, de ser conscientes de lo que había ocurrido y de lo que ocurría. Tomamos conciencia política, lo que, para la mayor parte de mi generación, en absoluto supuso identificarnos con un partido, sino tan solo con una postura ideológica, tal vez simplemente con un ramillete de ideas. Algunas se han mantenido y otras no, que de todo hay. Madurar a veces significa reafirmarte en lo que pensabas y otras veces dar un giro: cada cual es libre de pensar lo que quiera, sea lo mismo o distinto. Mientras no pontifique…

Recordábamos el otro día por aquí a Joaquín Vispe, nuestro decisivo profesor de historia; pero también fueron emblemáticos Rubén Enciso, Pepe Vitoria, Javier Lahoz Lázaro, Concha Ruesga, Santiago Gonzalo (el terror de fís-quim), Félix Miravete, nuestra entrañable Araceli “Peggy” y tantos otros… Yo creo que ni ellos mismos son conscientes de la huella que dejan. El uno te hace amar algo, el otro odiarlo, el otro te recomienda un libro, o muchos, el otro te descubre historias que jamás te habían pasado por el magín… O te consuela, o te riñe, o simplemente te escucha.

Ahí se produjo la primera “escisión” en la quintada: unos siguieron en el instituto y otros no. Vivimos de forma diferente, pues (o quizá no tanto), el referéndum sobre la OTAN, por poner un ejemplo. O cosas más locales, como la iniciativa de plantar pinos por lo que hoy se llama “el parque de las ermitas”. Las jornadas culturales fueron un hito, que iban de algún modo de la mano con la brillante puesta en marcha de la Casa de Cultura, con la presencia de aquel mago vital que fue Héctor Grillo, con la ilusión por mil cosas nuevas que nos acercaban los chicos del Silbo Vulnerado…

Las riñas con los padres, los primeros “novios”. Las peñas, las fiestas con una charanga que parecía el Flautista de Hamelín, el nacimiento del Bronx y, para mí, sobre todo el Parrot’s. La Choldra: ay, mi peña, mis amigos…

Fueron los tiempos de Carlos Alegre, como alcalde y como profe. Creo que jamás ha vivido Tauste unos años tan ilusionantes. Quizá es una sensación propia de mi situación de entonces: era el tiempo de abrir los ojos al mundo, el que conforma tu manera de estar en él. Pero quizá no era solo eso.

De un viaje de estudios, el de 8º de EGB (a Galicia), y otro, el de 3º de BUP (a Italia), mediaron tres años y un mundo. Pasamos de niños a jóvenes, de gamberrear a ligar, de dejarnos llevar a querer tomar la iniciativa, de obedecer a rebelarse.

¿Quién no recuerda, por ejemplo, la recuperación de los carnavales? En cosa de dos años o tres, pasamos de no tener nada, a salir disfrazados cuatro mataos y un ciento de gente mirando, a salir un ciento de gente disfrazada y cuatro mataos mirando… ¡El primer rey de carnaval, nuestro “Pelelín I”, fue Enrique Galé! Aquella imaginación desbordante a la hora de pensar disfraces y de decorar las calles hoy ha sido sustituida por las compras de última hora en “Bacanal” y “Antifaz”; y esto sí que lo digo en tono reivindicativo.

Una de las mejores cosas que tuvo el insti, desde luego, fue la “ampliación de la quintada” con nuestros compis de Gallur y Pradilla. Jamás olvidaré las riñas entre Miguel Mampel y Jesús Zueco cuando el primero llamaba al segundo “Bolmangani”, con lo flaquito que era Miguel y lo grandote que era Jesús; ni los sensacionales despistes del Tuli, ni la sensatez necesaria de Carmina, ni la brillante presencia de Inma Muniay, LaMima… O a Julio Celemín advirtiéndole a Anica Alcusón que se iba a dar una hostia de cuidao como se cayera del zapato.

Fueron cuatro años, solo cuatro, pero absolutamente decisivos. Elegimos religión o ética, hogar o diseño o electricidad, letras o ciencias, griego o latín… y marchamos a Zaragoza a hacer la selectividad en un autobús que estaba dividido entre quienes íbamos contritos y raros a prepararnos para un examen y quienes iban joviales y disparaos a asistir, la noche siguiente, al concierto de Luz Casal y Miguel Ríos, que entonces triunfaba con su “Rock & Ríos”.

En la movida del verano del 82
la basca fue la estrella del Estado español…

Los pringaos que hicimos la selectividad aquella mañana escribimos los exámenes bailando, porque desde el edificio del Inter donde nos habían metido se oía perfectamente ensayar, en la cercana Romareda, a los músicos que iban a actuar esa noche.

Pocos meses después, en septiembre, nos matriculábamos muchos en la Universidad de Zaragoza. Aquello fue otro pasito más en la divergencia de trayectorias para nuestra quintada. Para los que estuvimos en la Uni, fue conocer a otra parte de nuestra misma quintada, nacida en muchos otros sitios: y han sido nuestros compañeros también, durante muchísimos años. Para mí, y me consta que también para otros taustanos, no significó en absoluto romper con nuestro pueblo, pues esperábamos como agüica de mayo que llegara el viernes para coger el autobús, conducido por aquel popular “General” al que acompañaba Juanito, el revisor, y volver a Tauste a pasárnoslo cañón. Al Bronx, sobre todo al Parrot’s, ya lo he dicho.

Incluso después de acabar la carrera, ya con mi primer trabajo y mi primer coche, yo era capaz de salir de currar, coger aquel Chrysler marrón automático que me vendió de segunda mano Joe Carreras, y marcharme como posesa a Tauste cada noche porque eran fiestas… Y volverme a trabajar al día siguiente. No me las habría perdido por nada del mundo. Lo mío era, como decía mi madre, “no volver a casa hasta verle el culo al caldero”.

Me costó más de veinte años habituarme a vivir en Zaragoza, incluso me costó, cuando me preguntaban dónde vivía, responder “en Zaragoza”; solía decir “en Tauste, pero de lunes a viernes estoy en Zaragoza”. Hasta que no nacieron aquí mis hijos, hasta que no murió aquí mi madre, no he sentido esta ciudad como mía.

Por el camino se han quedado jirones, algunos muy dolorosos. Otros se han ido como la arena entre los dedos. No puedo dejar de pensar en aquel chiste de Mafalda…

¡Besos a todos, queridos compañeros!

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22 respuestas a Historia de una quintada, y III, venga

  1. laMima dijo:

    Ay, ay….que no dejo de acordarme del famoso día que el Tuli fue al instituto a dedo porque había perdido el autobús y se dejó en aquel coche amable la tortilla de patata que traía para los bocatas pro-viaje de estudios. Ay…
    Y de lo demás…anda, que no tengo grabada yo a Luz Casal ensayando mientras hacía el examen de selectividad… y tantas cosas que dices, y las que asoman aunque no las nombres tatica guapa…

    • Inde dijo:

      Mima, esa anécdota es una de las mejores del mundo mundial. Porque lo bueno es que ese día el Tuli perdió el autobús… porque no se había acordado de decirle a su madre que le tocaba tortilla de patata y prefirió llegar tarde al instituto antes que venir sin ella… Yo me sigo tronchando con aquella historia.

  2. Carmina dijo:

    Hola chicas, es un gustazo recordar todo esto. No aparezco más por aquí porque me siento a echar un vistazo rápido y encuentro montones de cosas que comentar, entonces pienso: otro día les cuento o les mando un beso a esta pareja; que anda! que no hemos pasado juntas. Comparto con Mari que lo del insti fue de lo mejor. De todas formas Mari nos lo cuenta todo muy bien. Hoy, aunque solo sea por alusiones, me veo en la obligación de saludar y de nombrar a un profe que te has dejado, y que recordará seguro Moisés, a mí me gustaba mucho, es Javier Lázaro. Bueno, a ver si un día me siento con más tiempo y hablamos de la música que nos poníamos en la sala de dibujo mientras pintábamos paneles para el teatro y marionetas. Besicos.

    • Inde dijo:

      Joer, Carmina, no me lo he olvidado: ¡es que lo he puesto mal! Yo lo tenía en mente a él y he puesto “Lahoz” en vez de Lázaro… Sorry, sorry sorry, ahora lo corrijo. Y tampoco he nombrado a nuestra adorable Gertru, ¡con el mal que le dimos!

      • laMima dijo:

        Ya me parecía a mí que no me sonaba el tal Lahoz…..Javier Lázaro si, Carminica. Todavía me acuerdo cuando nos embutió en su coche nuevo una mañana para ir a ver las minas de sal de Remolinos.

        • Inde dijo:

          Él y Pepe Vitoria eran fans declarados de los cielos que se veían al final de la calle del instituto, al salir de clase por la tarde. Decían que no podían entender por qué no había más artistas en Tauste, teniendo aquellos cielos…

  3. Fernando dijo:

    la vida que es tan corta al parecer cuando se han hecho cosas sin querer..

    besos

    • Inde dijo:

      La vida es corta, sí, pero no sé si las cosas las hicimos sin querer o queriendo, Fer. Fue lo que nos tocó, ya está… Y, bueno: lo pasamos bien, la verdad. Bsicos a ti.

  4. elToño dijo:

    JA JA JA JA JA …. EL TULI JA JA JA JA ….. LA TORTILLA JA JA JA JA …..

    • Inde dijo:

      Jomío, el Tuli era genial (supongo que lo seguirá siendo, aunque hace mil años o más que no sé de él). El día que se abrió la frente con el dintel de una puerta del pasillo del insti, porque (otra vez) venía tarde y quiso abrirla de un salto, con el hombro, pa no perder el tiempo abriéndola como está mandao… Jo, fue otro día glorioso. Media docena de puntos que le cascaron debajo de su también glorioso tupé…

      Ay, Tuli: no sé dónde paras, pero un beso gordo pa ti, rey.

  5. elToño dijo:

    MUY BUENO

  6. miguelgato dijo:

    Me acuerdo del cabezazo contra la puerta del jodío Tuli, además no se que coño pintaba aquella puerta en medio del pasillo. Estuve unos años viéndolo de tuno en un montón de bodas por Zaragoza.

    • laMima dijo:

      Sssss, anduvo de tuno con los de Veterinaria (que uno es tuno donde le da la gana, ya sabes), y dió más vueltas que un pirulo con ellos.
      Creo que sigue viviendo por Tarragona, aunque no lo tengo claro porque hace tiempo que no sé de él.

    • Inde dijo:

      En efeto, Gato: la puerta aquella a mitad de pasillo no se sabe a qué fin estaba. Pero estaba. Supongo que pa que el Tuli se abriera un día la cabeza…

      Nos hemos dejao a “Siberia” y a “Usos Grales.” como mínimo…

  7. moises pola pola dijo:

    Pero que memoria chicas. Sonrisa de oreja a oreja al recordar lo de “bolmangani”. Jesús Zueco me cuidaba igual que a un hermano pequeño, él tan grande, fuerte y bonachón y yo tan renacuajo con catorce años.
    En cambio al Tuli le gurdé una colleja durante varios años, que no me atrví a devolver en su dia.
    Que majo Pepe Vitoria….sin embargo de Santiago solo puedo destacar lo bien que dibujaba en la pizarra los burros con grandes orejas ……..
    ¿ Os acordais de Monforte? tan alto como tímido al principio.No lo he vuelto a ver, una pena.
    Hace unos dias que descubrí el blog de Inma……cuanta tristeza y alegria juntas, todavia no me he atrevido ni a decirle lo bonitas que son sus fotos……………….
    Un beso grande para todas mis compañeras de instituto. Todo un orgullo chicas.

    • Inde dijo:

      Sí, recuerdo a Monforte. Se sentaba con Cantero en la primera fila, y anda, que Cantero tampoco era bajito, precisamente… Vispe, que no era alto, le dijo la primera vez que lo mandó salir a la pizarra: “Monforte, hijo, ya te terminarás de levantar!”… :DDD

      Un beso, amigo Moi.

    • laMima dijo:

      Gracias Moi

  8. fernando berna dijo:

    Y tu de que te ries? de cosas que me acuerdo. Esa si que fue buena

  9. maite berges dijo:

    Felicidades Mari, por el retrato tan vívido que haces de esos años. Suscribo plenamente lo de que “uno es de donde hace el bachillerato”, mi quinta es la del año siguiente, pero los recuerdos son muy parecidos, me emociono al recordar la intensidad con que se vivía todo en aquella época, y creo como tu dices, que nos marco nuestra manera de entender el mundo, el trabajo, la política…
    Espero poder venir el año que viene a la quintada del 66.
    Mientras tanto seguiré asomándome a Tauste a traves de tus relatos, Me encanta!
    a ver si podemos coincidir este verano.
    Aprovecho para felicitar a la Mima también por su precioso blog.
    Maite Berges.

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