No son dos horas: es la pública

Lo que se está haciendo en Madrid con los recortes en enseñanza no es simplemente aumentar la carga lectiva a los profes en dos horitas. Es cargarse la pública… En esto último yo creo que estamos empeñados en todos los rinconcitos del país; pero doña Esperanza Aguirre (Enseñanza Agárrate) ha dado un paso decisivo estos días.

Aquí tienen un breve artículo muy esclarecedor sobre el tema, cuya lectura les recomiendo.

Lo que no puedo sufrir de todo esto es que, además, se “venda” de una forma tan demagógica a la opinión pública, presentando a los profes como unos vagos que trabajan la mitad que los demás y aún se quejan porque se les exigen dos horitas más a la semana. Me parece bochornoso.

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6 respuestas a No son dos horas: es la pública

  1. Javier dijo:

    Bueno, es la ventaja que tiene reconocerse públicamente de derechas: no hay que disimular.

    Es como si, por ejemplo, algún partido se pusiese a hacer una modificación de la constitución en el mes de agosto, sin dar opción a un debate-debate y sin pasársele por la cabeza la opción de consultar al pueblo…

  2. Inde dijo:

    …y luego nos dijeran que lo han hecho así para contentar a los mercados.

    Esto de “los mercados” me recuerda a la excusa tonta que nos decían antes los funcionarios de ventanilla: “Es que me lo hace así el ordenador”, como si el ordenador mandara. Esto es igual: “los mercados exigen”, “contentar a los mercados”, “calmar a los mercados”… Como si fueran una bestia sin cara ni ojos, un ente abstracto voraz y cruel, qué sé yo. Detrás de esos “mercados” hay gente, personas, lobbys que toman decisiones: semovientes a quienes se puede parar los pies, contrariar e incluso dar en las narices, por muy poderosos que sean. Dejen ya de joder con esta manera de vendernos las motos, que es para tirarse de los pelos… porque encima de jodidos y apaleados, nos tratan de tontos.

  3. laura dijo:

    Estoy de acuerdo con ambos dos, de hecho por eso os escribo, para recomendaros un libro, las uvas de la ira, que refleja de manera brillante este ciclo, pero con otro tema parecido, los deshaucios. Y la semejanza radica en las actitudes vitales de los individuos. Muestra el cinismo de los de arriba (en esta caso bancos que tratan de echar a los campesinos de sus tierras en California), la pasividad de los mensajeros (en el sentido de no sentirse agente de los actos que ejerce) y la descorazonadora impotencia de los deshauciados. Espero que os guste.

    • Inde dijo:

      Gracias, Laura: seguiré tu recomendación, que no es la primera vez que alguien me hace. Me da vergüenza reconocer que no me he leído todavía ese libro…

  4. laMima dijo:

    Pues yo me lo leí hace tantísimos años, y era tan pardilla entonces, que creo que me toca cogerlo de nuevo. Si.

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