Una brecha, dijo Emilio Gastón

Entré con la sesión recién empezada. Mientras me acomodaba en la tribuna del público oí a José Ángel Biel, nuevo presidente de las Cortes, avisar a los señores diputados de que había un fallo en el sistema digital de no sé qué demonios (no lo entendí), por lo que durante esa sesión parlamentaria “lo digital” iba a consistir exclusivamente en todo aquello que tuviera que ver con el dedo.

La de ayer era la primera sesión parlamentaria de la temporada. Se estrenaban diputados y muchos cargos. Tendría que haber sido un honor para ellos poder arrancar “el curso” con una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), una de las máximas expresiones de nuestra democracia y la principal vía de participación directa que posee el ciudadano. Si, además, esa ILP tenía que ver con un signo de identidad de los aragoneses y con la figura de José Antonio Labordeta, para mí que los diputados tendrían que haberse emocionado y todo.

Pero no daba la impresión de que la vivencia les impresionara excesivamente, así en general.

Se presentaba ayer una ILP, avalada por casi 25.000 firmas, que pedía que el “Canto a la Libertad”, de Labordeta, se convirtiera en el himno oficial de Aragón. Lo que Emilio Gastón, como portavoz de la plataforma que ha llevado adelante esta iniciativa, pedía a los señores diputados en Cortes era, simplemente, que tomaran en consideración esa petición popular y la debatieran. No es mucho pedir.

Pero ya se sabía (pues las decisiones sobre las cosas se toman previamente en los despachos, y en los plenos solo se escenifican) que iban a decir que no. 25.000 firmas que pedían, simplemente, que nuestros políticos debatieran un tema no fueron suficientes; y me temo que tampoco lo habrían sido ni 50 ni 100.000.

Cuando el presidente de las Cortes dio paso al estrado a Emilio Gastón para que explicara y defendiera los planteamientos de la ILP, le advirtió que solo disponía de diez minutos. Tiempo escaso, le replicó Gastón, para dar voz a una petición popular; el 33% menos, concretó, de lo habitual en casos similares. Habló Emilio, volvió a oírse en la tribuna pública la voz pausada y potente de este exparlamentario poeta, recordando a sus señorías que el de ayer no era un día cualquiera, sino nada menos que el Día Internacional de la Democracia; y refrescándoles, acto seguido, lo que dice el artículo 15 del Estatuto de Aragón, que establece que

Los aragoneses tienen derecho a participar en condiciones de igualdad en los asuntos públicos […]. Los aragoneses tienen derecho a presentar iniciativas legislativas ante las Cortes de Aragón, así como a participar en el proceso de elaboración de las leyes […]. Los poderes públicos aragoneses promoverán la participación social en la elaboración, ejecución y evaluación de las políticas públicas […].

Pero predicar en desierto es sermón perdido. Qué más da lo que digan las hermosas palabras, por mucho que estén recogidas en los boletines oficiales. A Gastón solo le faltó tener el pelo rizado e ir vestido con pieles para parecer el Profeta de Gargallo. Pocos diputados le escucharon mientras él hablaba de un símbolo que une a aragoneses de todas las ideologías.

Como la tribuna del público está en alto, se abarca desde allí de un golpe de vista la totalidad de los escaños. A Boné lo tenía prácticamente debajo y lo veía charlar con otro, girado hacia atrás, mientras Emilio Gastón hablaba de valores universales, identidad, emociones. No era, ni mucho menos, el único que no atendía: durante toda la intervención de nuestro ex Justicia el murmullo de voces diputadas se oyó como irrespetuoso mar de fondo.

“Hoy solamente se decide si esta proposición va a poder debatirse o no. Los aragoneses no entenderían que una iniciativa que llega con un gran respaldo popular no tenga esa oportunidad. Si esto sucede, no les sorprenda a ustedes que la gente de la calle dé la espalda a los políticos, que se abra una brecha entre los ciudadanos y sus representantes”,

decía Emilio Gastón, y se me erizaba el vello mientras Biel, con tono que creo que pretendía ser gracioso, procedía a indicarle que le quedaban dos minutos aunque, condescendiente, añadía: “viendo el ritmo pausado que está usted empleando, le concederé otros dos, si no le parece mal”.

Una brecha…

Al terminar de hablar Gastón, se anunció que no habría turno en contra y que solo los representantes de los grupos políticos intervendrían (10 minutos cada uno) para “fijar posiciones”. Patricia Luquin, de Izquierda Unida, en la que fue su primera intervención parlamentaria, expresó su posición favorable a la iniciativa y recordó a los políticos su condición de representantes de los ciudadanos: “Somos el medio, no el fin, y es importante que no se nos olvide”. Nieves Ibeas, de Cha, también se mostró a favor y lo mismo haría, después, la representante del PSOE.

Manuel Blasco, del PAR, nos instó a reconocer que para poner el Canto a la Libertad como nuevo himno habría que quitar el que hay, que se aplicó en 1989 y tiene, por tanto, 22 años. (Creo que podemos reconocer todo esto sin problema.) No se mostró favorable a cambiar de himno porque eso es algo inhabitual. Y consideró que en este momento no es algo oportuno ni necesario.

En la misma línea se pronunció Canals, del PP, que habló sobre el carácter permanente de los símbolos para afirmar que no conviene cambiarlos; y defendió el himno actual “porque es de todos y no excluye a nadie”. Manifestó, eso sí, su respeto por Labordeta.

Durante todo este tiempo, la actitud de buena parte de los diputados no fue más respetuosa que durante la intervención de Gastón: unos estuvieron dale que te pego al móvil, otros avanzando trabajo sobre otras cuestiones, otros con el ordenador, otros hablando, otros se ausentaron. Alguno hubo, por cierto, encuadrable en los dos últimos grupos.

Salí muy decepcionada. No por el resultado de la “probe” ILP, que ya se sabía, sino por el trato que dieron los políticos a su paso por las Cortes. Le prestaron tan poca atención y se la despacharon con un argumentario tan pobre… La voluntad de miles de aragoneses sobre un tema fue despachada con un simple “no es oportuno” mientras la mayoría mostraba claramente su desinterés por el tema. Había quien atendía, sí; pero hablo de la mayoría.

Algo parecido pasó con la Ley de la Montaña. Así, pues, si no sirve para nada la Iniciativa Legislativa Popular, ¿para qué está? Y si no sirve ese cauce de participación, ¿para qué ponen otros? Si a éste lo han vaciado de contenido, ¿cómo vamos a creer que no vayan a hacer lo mismo con otros?

Una brecha, decía Emilio…

Esta mañana, sin embargo, he leído en prensa que en la sesión parlamentaria se abordó, acto seguido al tema de la ILP, el de la reforma del reglamento de las Cortes: nada más y nada menos que con el objeto, según José Ángel Biel, de

acercar la vida parlamentaria a los ciudadanos y darles mayor protagonismo.

Para conseguir lo cual propuso “que los oradores no lean discursos enteros en la
tribuna” y mostró su preocupación por controlar los tiempos de intervención en los plenos.

A mí me han entrado ganas de llorar. No me digan ustedes que no es humillante.

Del pueblo aragonés se podrá decir lo mismo que pone en el epitafio de Costa: “No legisló”. Espero que no pueda nunca añadirse, seguidamente: “Y se conformó”.

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17 respuestas a Una brecha, dijo Emilio Gastón

  1. Jaime Carbonel dijo:

    Descaro y poca vergüenza. Eso es lo que tienen.
    Me llama la atención que precisamente sea la Derecha la que suele defender los signos de identidad y esta vez que podemos tener uno que verdaderamente sea algo popular y con muchas posibilidades de adquirir arraigo en la población (que es lo que hace falta para un himno) argumenten que para eso ya tenemos uno que, fíjate tú el éxito que ha tenido, que no lo conoce nadie.
    Hipócritas…

  2. Montañesa dijo:

    Es que a los “rojos” ni agua. No se atreverán a reconocerlo en público, pero así es … País

  3. Yo creo que lo peor de todo es que nadie, ni ciudadanos ni políticos ni promotores de este himno, haya hecho un mínimo análisis de la situación en cuando a propiedad intelectual de este tema de Labordeta.

    Unas preguntas muy básicas que habría que responder antes de siquiera plantearlo es:

    ¿Cuanto cuesta? ¿Esta sujeto de derechos morales o de explotación? ¿Están de acuerdo con ese uso los propietarios de los derechos morales? ¿Habrá que satisfacer regalías cada vez que suene? ¿Se puede conseguir una cesión para este uso libre de dichas regalías? ¿Queremos pagar a unos propietarios cada vez que interpretemos? La presunta cesión ¿Cuanto duraría? ¿Podría ser rescindida de alguna forma?

    Eso es mucho más importante que el himno en sí, que si hay que cambiarlo se puede buscar o crear. De hecho a mí me parece que algo que clama por la libertad debería de ser libre, de acceso universal, y por supuesto gratuito para todos los ciudadanos.

    Mi pésame a todos los hinchas de Labordeta. Yo lo era de la persona, con quién coincidí sólo en un par de ocasiones, aunque no mucho de su obra musical.

    • Inde dijo:

      Hola, Queru:

      Dudo mucho que no hayan tenido en cuenta este tema los promotores de esta ILP. No lo sé con certeza (de hecho, lo preguntaré en cuanto termine de contestarte), pero pondría la mano en el fuego a que habrán hecho más que “un mínimo análisis de la situación” sobre ello. En cualquier caso, se me ocurren, al hilo, varias cosas:

      –la primera, que o estoy muy equivocada, o la familia estaría encantada de ceder los derechos de esa canción para un uso como éste.

      –también, que los derechos de propiedad intelectual en España tienen una caducidad limitada; hasta hace poco creo que, en música, era de 50 años después de la muerte del autor, y desde hace poco se han subido, si no estoy mal informada, a 70.

      –que, caso de que se tuvieran que cobrar derechos porque no bastara con la cesión por parte de la familia (ya sabemos que la SGAE va por libre, aunque en este tema particular no sé hasta qué punto), el himno de Aragón se usa oficialmente muy pocas veces al año. Que yo sepa, dos, en dos lugares diferentes el Día de Aragón. Pero, aunque haya varios actos oficiales “gordos” al año, de los que exigen toda pompa y protocolo y el himno al final, no serán más de 10 ó 12 al año. Cualquier bar paga más por el uso de cualquier canción cada año.

      –este mismo tema se suscita también con el himno actual: ¿cuánto costó? ¿hay que satisfacer regalías cada vez que suena? ¿estamos dispuestos a pagar a los propietarios cada vez que se interpreta? ¿hasta cuándo dura la cesión, si existe? A ti te parece “que algo que clama por la libertad debería de ser libre, de acceso universal, y por supuesto gratuito para todos los ciudadanos”. ¿Crees que el himno actual lo hicieron gratis sus cinco autores? Pues ya te digo yo que no, y me parece además muy natural que se pague, y que se pagase bien, pues fue un encargo importante, de gran calado institucional aunque no haya conseguido hacerse popular. ¿Cuántas veces habría que pagar por el uso institucional del Canto a la Libertad hasta igualar el coste que tuvo el himno actual?

      Finalmente, en una cosa estoy en total desacuerdo contigo: el tema del posible (aunque yo creo que improbable) pago de derechos no es en absoluto “lo peor de todo”, ni mucho menos. Este tema tiene implicaciones más profundas, de un calado mucho más hondo. Vamos, sin comparación posible. Una de ellas, solo una, es la que yo he tratado de exponer en este post.

      Saludos y me alegro mucho de que te hayas pasado por esta bitácora. Un abrazo.

      • Queru dijo:

        Yo no quiero suponer, quiero saber.

        El himno anterior está sujeto las mismas consideraciones por mi parte, lo daba por descontado.

        Un abrazo y gracias por contestar.

        • Inde dijo:

          Ya te dije que preguntaría a los promotores, y eso hice. Pero lo hice enviándoles un correo electrónico ayer sábado por la tarde y hoy es domingo por la mañana, así que te rogaría que me (nos) des un poco de margen, hijo.

        • Inde dijo:

          Y si por tu parte el himno anterior estaba sujeto a las mismas condiciones que éste, supongo que también querrás saber, y con urgencia. Pero ahí la gestión ya a mí me resulta más complicada, así que supongo que será más práctico que escribas a las Cortes directamente y recabes allí la información…

          • No, si no lo digo por ti en ningún momento, lo lamento si se ha entendido así. Tú no tienes ninguna obligación de darme esa información, faltaría más.

            Yo la he pedido en varias ocasiones, aparte de haber comentado estos puntos cada vez que he tenido ocasión y nunca nadie me ha respondido, seguramente no habré preguntado a las personas adecuadas. Me ha parecido que siendo que tú estabas opinando sobre el asunto podía aprovechar para discutirlo un poco contigo.

            Lo del himno anterior a mí me pilló con 18 años, jugando al futbolín y trabajando arreglando ordenadores de 8bits, por aquel entonces no tenía ni idea de lo que eran las mafias editoriales ni siquiera de que las creaciones intelectuales podían ser libres o privativas.

            No sé, es sólo que yo opino que puestos a poner un himno distinto podríamos poner un tema de los Stormy Mondays o similares, que se han preocupado mucho por la libertad y porque sus creaciones no estén adscritas a ningún entramado mafioso que trata a sus clientes como a ladrones.

            Eso es para mí una parte fundamental de lo que entiendo por LIBERTAD, mucho más que si me gusta la letra de un tema musical o no. No discutiré si se trata de una falta de sensibilidad poética, defectos tengo muchos y ese será uno de ellos.

            De nuevo gracias por atenderme, últimamente no todo el mundo se toma la molestia de interactuar con sus lectores.

            Un abrazo.

  4. laMima dijo:

    Que desolador es todo esto Mari.
    Su sentido de participación ciudadana en la vida pública se reduce a un papelico en una urna. Creo que hubiese considerado mejor una negativa argumentada que este callado desprecio.
    “No es oportuno”, que pena.

  5. Juan dijo:

    Ganas de llorar no dan… ganas dan de subirse al monte. Cuando veo esas fotos del “Rey Sol” Biel, como acertadamente le ha calificado Nieves Ibeas, presidiendo las Cortes… cuando veo a toda esta pandilla de impresentables que hace solo un año se deshacian en elogios hacia Labordeta y hoy desprecian su figura como símbolo aragonés atizándole con su irrespetuoso postín… en fin… Es lo que hay y tenemos lo que queda en esta tierra; un páramo intelectual y político.

  6. Enrique Galé dijo:

    Aunque me encantaría que el “Canto a la Libertad” llegase a ser el himno de Aragón, creo que lo lamentable no es, en este caso, que los políticos aragoneses se nieguen a que lo sea sino que se nieguen a que se discuta esa posibilidad, solicitada por tantos aragoneses. De hecho, las iniciativas legislativas populares deberían ser consideradas en las Cortes “de oficio”; debería estar prohibido que nuestros representantes puedan negarse a debatir sobre lo que, de acuerdo con los procedimientos estatutarios, una parte considerable de nosotros deseamos que debata. Después que lo rechacen, si así lo estiman oportuno; al fin y al cabo, democráticamente ellos representan a la totalidad y quienes les demandamos su opinión somos solo una parte, pero que lo debatan primero y que lo hagan obligatoriamente, les guste o no, les parezca o no oportuno. Como demócrata, lamento profundamente que los propios polìticos cieguen los pocos cauces por los que puede correr todavía nuestra participación democrática. No pueden ni imaginarse el inmenso daño que se están haciendo a sí mismos y a todos nosotros.

  7. Javier dijo:

    …lo llaman democracia y no lo es.

    A ver, ¿cómo se lo decimos?

    • Inde dijo:

      No lo sé, Javier: si no han oído, ni quieren, todo el clamor que les está diciendo lo mismo… ¿no será, simplemente, que no quieren oír? Saberlo, lo tienen que saber por cojones. Su falta de reacción, a estas alturas, es de una irresponsabilidad brutal.

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