Canciones en las etiquetas

Este es Juan Aguirre, el de Amaral, en la época en que era estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza. Estaba excavando en el yacimiento de Valdetaus, en mi pueblo, porque iba para arqueólogo (de hecho es arqueólogo, pese a lo difícil que se lo puso Manuel Martín Bueno; o al menos eso dirá su título de licenciado, que me imagino que guardará su madre, porque no me imagino a Juan zarceando con ese tipo de papeles).

Éramos amigos entonces, antes de que se hiciera famoso. Majo chaval. Más raro que un perro verde a veces, pero quién no lo era de la fauna que íbamos por aquellos años a la Universidad. Fuimos compañeros de clase en los tres primeros años de carrera, los de “comunes” en el plan antiguo. Luego, él escogió como especialidad Arqueología y yo, Historia del Arte.

Con el tono que va teniendo el post, así como melancólico y eso, lo suyo sería que ahora yo dijera: “pero se hizo famoso y ya jamás supe de él, fíjense ustedes qué cosa, los amigos que se lleva el viento y saltan a la fama y tal y cual…”.

Pero no, no va por ahí. Porque el caso es que no hemos dejado de ser amigos. Nos vemos de uvas a brevas, claro. No es fácil coincidir cuando uno es tan famoso y tiene una vida tan asendereada, y graba hoy en nosedónde, y tiene actuación noseandedemonios, y todo lo que conlleva ser un músico cojonudo y reconocido. Pero le llamas y se pone. Y charras un rato mientras le oyes cómo bate un huevo para hacerse una tortilla. Y te coges un capazo que pa qué (“cogerse un capazo” es expresión de mi pueblo: significa charrar a gusto y de lo lindo). O se viene pa Ziercity y dice: “¿Qué vida lleva Mariano? ¿No le podrías llamar y quedamos a echarnos un cafetico?”. Y la charla sale fluida y viva como si nos viéramos todos los días.

Le sigo, claro. Los sigo a ellos, a Amaral. Me encanta lo que hacen, cómo no, si lo hacen estupendo, si son más buenos que pa qué. Y me alegra cada éxito: ole por ellos, qué bien lo hacen. Qué “normales” son, además. Y qué bueno que no olviden sus raíces, sino que hagan gala de ellas.

Supongo que por zaragozanos es por lo que han hecho “tana” (como también se dice en mi pueblo) con la empresa que fabrica la Ámbar, o sea, La Zaragozana, y han sacado con ella una campaña de su último disco, Hacia lo salvaje. Acabo de verla y es una chulada.

Hacia lo salvaje, al menos en lo que he oído hasta ahora (me falta alguna que otra canción), es un disco que invita a romper con lo que no te gusta en tu vida. Vete al bosque si es preciso, adonde sea, pero sal de ahí. Te empuja a pegarle un día un corte de mangas al copón bendito si hace falta, a no tragar y a hacerte valer. No es solo la letra la que da ganas de embadurnarte la cara con pintura de camuflaje: mecá, esos tambores de fondo…

En fin, el caso es que han sacao un pack de “Ámbar1900” con 12 botellas, tantas como temas tiene el disco, cuyas etiquetas llevan trocitos de la letra de las canciones. Y llevan también ilustraciones del disco, esos preciosos animales dibujados por Borja Bonafuente Gonzalo.

(A mí el que más me gusta es el lobo: lo que daría por saber dibujar así.)

Nada, en definitiva: que me gustan mucho esas etiquetas y la idea me parece chula. No deja de ser publicidad, pero cognio, con lo que me quejo yo de la publicidad mala, no está mal que alguna vez saquemos alguna buena, ¿no? Además no solo me gusta Amaral, es que también soy muy fan de la Ámbar, como mi admirado Agustín Martín. 😉

La campaña está en esta web. La he zarceao un poco y hay promociones y descuentos y sorteos y cosas. Las botellas dan vueltas tan deprisa que marean un poco y hay una errata en la página de bienvenida, eso también. Pero vaya, que he escrito esto para decir que me ha gustao la cosa, no pa ponerme tiquismiquis.

Que la disfruten, oigan. Y un abrazo crujiente para los Amaral. Me encanta que la gente de aquí haga cosas bonitas con los de aquí, demuestren que hay buen material, le den un empujoncito a nuestra autoestima, que nos lo merecemos.

 

 

 

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11 respuestas a Canciones en las etiquetas

  1. laMima dijo:

    Yo me acuerdo de alguna vez que vino por el piso Mari. Lo recuerdo retraido, nada elocuente. Enterrado entre la verborrea que llevábamos los demás jaja.
    Que tiempos…

  2. elToño dijo:

    reDiosss , en vez de un disco, parece una novela de Jack London

  3. Badil dijo:

    Ayer mismamente me los crucé por el Coso Bajo.

  4. Pingback: MariSancho, Juan Aguirre y la Ambar | Zaragózame!

  5. fernando berna dijo:

    Llego un poco tarde, pero me temo que ese de los pelos y paleta en mano soy yo. Cuando vendran los de Ambar a buscame para hacer publicidad,¡ yo quiero ir al Paris Dakar ¡os espero.

    • Inde dijo:

      Pozí, Fer, eres tú. Y el culo del pantalón colorao, la Esther Arrieta. Y el hombre que está cavando, el anterior guarda de montes del Ayuntamiento, que me matas ahora y no te diría cómo se llamaba, oye, hay que ver cómo se me cierra la cabeza a veces.

      Fer, tengo el cuadro de Sora colgadico en el cuarto de estar. Qué ilusión me hizo, jomío. No es solo lo majo que es; es el cariño con el que se me hizo ese regalo. Un besico.

      • Inde dijo:

        Ah, cómo me gustaban tus pelos rizaos, enmarañaos y royos. ¡donde hay pelo hay alegría!

        • laMima dijo:

          Ay si, que me encanta ver los ricicos de Fernando allí, jeje…yo los tengo inmortalizados como “escopeta” en una góndola bajo el Ponte Rialto. Miratú. (La escopeta era yo)

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