Estas Navidades…

Desde comienzos de noviembre, cuando vio que se empezaban a colocar las guirnaldas de bombillicas en la avenida Pablo Gargallo, Julia no deseaba otra cosa más que se encendieran las luces de Navidad en las calles. Sin paciencia (porque los niños desconocen ese concepto) pero sin remedio, esperó hasta el 1 de diciembre, mágica fecha en que, por fin, el consistorio de la Inmortal Ciudad procedió al encendido.

Como Julia tiene seis años y un optimismo y una alegría a prueba de bombas, todo le pareció precioso. Pero tuvimos que andar kilómetros para localizar calles iluminadas en cuanto salimos de la plaza del Pilar. Menos mal que en la Plaza de los Sitios los del mercadillo de la AECC habían puesto muchos adornos en torno a la fuente y en los puestos, así pudimos ver algo alegre.

Yo volví a casa con una terrible sensación de desencanto. Qué cosa más pobretona, madre. Ya que las principales calles de la ciudad no estaban iluminadas por la cosa de las obras del tranvía, esperaba que las bombillicas se habrían repartido por otros lados. Pero quiá.

Vino luego lo de los paseos en burro, gran novedad de estas Navidades en la ciudad, atractivo donde los “haiga”. Y más adelante se nos ocurrió acudir a la publicitada “Feria de las Familias”, este año en el Palacio de Congresos de la Expo. Las entradas, a 5€ por barba, tanto niños como adultos; no era cara, en principio, aunque sí para lo que había dentro: unas camas elásticas, unos hinchables y unos talleres que daban pena, penita pena. Vale la excusa omnipresente de la crisis y los recortes, pero veinte euros para una familia de cuatro miembros… bueno, pues uno esperaría alguna cosa decente. Que la estás pagando, vaya.

Finalmente, hoy hemos visto la cabalgata de Reyes, por primera vez en nuestra historia. Siempre nos habíamos ido a Tauste, donde salen tres carrozas, tres, una para cada rey, tiradas por tractorazos jondere. O sea, mucho más modesta que la cabalgata capitalina. Pero allí los reyes se quedan un buen rato en la plaza, llaman a los niños y les entregan personalmente sus regalos; se hacen una foto con ellos, les dicen que tienen que ser buenos y les dan caramelos.

Aquí, pues espectacular, sí. Pero abriendo la comitiva, tras la caballería municipal, venía la comitiva de Ibercaja, la de la Fanta y la Cocacola (que traía hasta una gran botella de cocacola zero), y no sé si me dejo alguna historia publicitaria más. Con todo ese despliegue de propaganda, si al Ayuntamiento le sale cara la cabalgata es que somos víctimas de un timo.

Y luego, el alcalde y el arzobispo de Zaragoza acompañando a los Reyes Magos hasta el portal de Belén que hay delante del Pilar, para hacerse las correspondientes fotos y salir en la tele. Tampoco sé qué pintaban ahí. Desde luego, no creo que tenga nada que ver con el espíritu navideño ni con la ilusión de los peques.

Hace poco, mi amigo Carlos Millán dijo por la radio que en Zaragoza se dejaban de hacer cosas, o se hacían en plan rácano, no por falta de presupuesto sino por falta de cariño a la ciudad. Yo estoy completamente de acuerdo con eso. Aun con pocos dineros, se nota cuando las cosas se hacen con amor. Y cuando se programan actividades de “copago” como la cutre Feria de las Familias, esa falta de cariño alcanza claramente ribetes de desprecio a los ciudadanos.

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4 respuestas a Estas Navidades…

  1. Marisancho se explica usted que se entiende todo. Falta de cariño. Esa va a ser nuestra condena. Porque aquí, en el lado de los ciudadanos no creo que andemos mucho mejor de cariño. Por eso les dejamos hacer, poque son de nuestra misma calaña. Y yo a su niña le enciendo una bombilla con guirnaldas de colores 😉 Y hubo días en los que los Reyes Magos, bueno… uno solo uno de ellos llegó a pie hasta el Barrio del Piojo. Y ahora comprendo porque tengo ese recuerdo grabado a fuego: Nuestra vecina hizo aquella representación con todo su cariño 😉

    Un abrazo.

  2. laMima dijo:

    Ya te entiendo ya….
    Es exactamente lo que hemos tenido aquí por el piri; cariño por los chavales que pudieron ver a unos reyes bajando por la montaña en un recorrido breve pero mágico y lleno de velas. Y luego todos apegotonados en la iglesia esperando oir su nombre para recibir el regalo (y un beso que mancha) de Baltasar…. genial. Grandes y tiernos.

  3. Laura dijo:

    Hola_inde.zaragozame.com!
    He visitado vuestro sitio web y me ha interesado mucho, como podria tener contacto con vosotros?
    Muchas gracias por vuestra respuesta 🙂

  4. Badil dijo:

    Rácanos eran desde mucho antes de la crisis, que cuando mi pequeño estaba en edad de ir a la cabalgata ya ahorraban en caramelos, que ni uno echaban. Y hace lo menos diez años, en época de plena opulencia.

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