Una familia normal

Me he leído el último libro de Santiago Gascón casi de una tacada. Me lo empecé ayer por la tarde y, aprovechando que me he desvelado esta noche, me l’hi rematau. Tengo ahora las andanzas de esa familia tan interiorizadas que he estado por dos veces a punto de llamar “Guille” a mi hijo.

Santiago retrata, en efecto, a una familia normal. Uno de los protagonistas afirma en la novela que son “una familia de chiste”, y otro le corrige diciéndole que son “una familia de teleserie americana barata”, pero no: son una familia normal, con una preciosa historia contada a base de breves pasajes, anécdotas, recuerdos, instantes cotidianos y especiales, peleas, crisis, aventuras. La vemos formarse y crecer, ilusionarse, desfallecer y quererse, reír, viajar, desanimarse, replantearse cosas, dar giros, cambiar, meter la pata, plantar cara, defender sus distintas formas de ver la vida, afirmarse, dudar, llevar adelante sus luchas personales.

Cada uno de ellos es, ciertamente, especial y con ninguno encaja el gris. Pero me pregunto si alguna familia resistiría un mínimo análisis de “normalidad” si la pusieran bajo los focos y la analizaran al pormenor. Recuerdo que de adolescente me leí Cien años de soledad y pensaba en que Gabriel García Márquez habría sacado material para media docena de novelas si hubiera conocido mi pueblo: sólo con las manías y los genios de mi casa, las historias de los abuelos en la guerra y posguerra, las peculiaridades de mis vecinas… sin salir de mi calle les digo yo que salía otro Macondo. 

Santiago Gascón destripa los postulados que sobre la familia han hecho sociólogos, historiadores y antropólogos, les ofrece chocolate, los mira entornando los ojos y les da una palmadita en la espalda. Qué atrevimiento, pontificar, se le oye decir con sorna por lo bajini.

Yo también tengo hijos, que no se parecen nada a los de la novela al primer golpe de vista aunque, en el fondo, es fácil encontrar ramalazos y episodios en común. Supongo que quienes no tengan hijos leerán esta novela con muy otra perspectiva y se sorprenderán con algunos capítulos que a los que somos padres nos arrancan una sonrisa cómplice.

Yo he disfrutado mucho con esta historia. Mucho. Gascón te lleva por la vida de la mano de la literatura concisa, breve y somarda, hecha de ternura, humor y reflexión. Me la pienso leer otra vez porque quiero volver a sentir despacio las emociones que me ha despertado, tan de sopetón, la lectura de esta noche. Volver a saber cómo define él un concepto tan abstracto como el de “tener clase”, cómo transmite el enamoramiento por una mujer que era un melocotón y un misterio; volver a partirme de risa con el episodio del dibujo que le costó al hijo mayor de los Monzón su expulsión de la catequesis, o con la detención de los chicos de la casa (los tres: padre incluido) por pirómanos… O reconocerme en el motivo del desagrado que sintió el hijo mayor al visitar el cementerio de las víctimas del Titanic; o en los giros vitales del padre mientras traspasa la crisis de los cuarenta; o en los rifirrafes del colegio; en la complicidad que se traba entre unos y otros; o en las risas francas del padre, que transmiten seguridad a sus hijos.

Me dejo muchas cosas pero no quiero ni esforzarme por recordarlas. Prefiero volver a descubrirlas en la relectura.

Santiago, jomío, gracias: qué buen libro.

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6 respuestas a Una familia normal

  1. santi dijo:

    Inde, guapa.
    Sí, cuando he leído cosas tuyas me he dado cuenta de que también tienes tu Macondo. Anda que cuando destape el de mis abuelas, y Mallén, sobre todo Mallén, el García Márquez, na… pa realismo magíiiiiiiiicooooooo, el nuestro.
    Eres una florecica de borraja.

  2. laMima dijo:

    Que bien, creo que tomo nota ipsofactamente de la recomendación; un librico así es precisamente lo que necesito yo ahora (o necesitaré cuando tenga el ratín para leerlo. Que espero no sea por la noche dicho sea de paso).
    Me va a venir de perillas. ¡Bien!.

  3. marisa dijo:

    Ya ves que en cuanto que escribes te leo .Espero leer el libro del que hablas pronto . Y SI nuestra calle habria dado de si para un libro, o una serie de esas de tv , y eso que tu viniste algo tarde y ya se habia perdido algo . Que recuerdos ¿Que tal tu padre?

    • Inde dijo:

      Ay nuestra calle, Marisa…

      Mi padre está en casa, estable pero un poco abuelo puchú.

      Me entra la melancolía muy facilmente, guapa. Besos…

  4. laMima dijo:

    Ya lo tengo.
    Mañana si puedo me lo empiezo, que hoy me he regalado este libro y el hermoso Del Enebro que “ha caído” a mediodia en la Plaza de los Sitios, frente a la fuente, mientras hacía un recesillo en el curro.
    Lo contenta que me pongo yo los días que hago rotos así…

    • Inde dijo:

      Todavía no me he podido pasar por la feria, maja. Qué desastre de vidica. Me debo el Enebro y alguna cosa más que le tengo echao el ojo. A ver cuándo me llega escaparme un ratico…

      Disfruta del libro de Santiago, que ya verás, te va a encantar.

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