Para Gregorio

Al poco rato de entrar en Urgencias, el martes, colocaron cerca de la camilla de mi padre a otro señor acompañado de su hijo. Eran esa clase de gente que te cae bien al primer golpe de vista: se notaba el cariño y el buen rollo entre ellos. Durante todo el día anduvimos cruzándonos por los boxes y los pasillos, ahora los llamaban a ellos, ahora a nosotros…

Pasamos la primera noche de hospital en la sala de observación de Urgencias, separados por una cortinita verde. El padre se llamaba Gregorio y dio una lataaaaa… El hombre momentáneamente se trastornó, quería todo el rato levantarse, se sentía prisionero. Pero hasta dando la lata era simpático, hay gente que tiene ese arte. La noche la pasó con su nieto, un chaval jovencito que tenía una paciencia infinita.

Al día siguiente nos subieron a planta prácticamente a la vez y nos pusieron en la misma habitación. Gregorio y mi padre pegaron hebra desde el primer momento: descubrieron que ambos habían nacido en el año 30 y que se llevaban un mes justo. La pregunta siguiente fue: “¿Dónde hiciste la mili?” Pero no, no habían coincidido. El uno en aviación, el otro en artillería.

Pero hablaron poco. Los dos estaban muy pochos. Gregorio se animó con la semifinal de la Copa de Europa, que vio acompañado de dos de sus nietos. Lo pasaron bien. A mi padre no le va el fútbol y se durmió.

Gregorio empeoró. Mucho. Anoche se lo llevaron a otra planta para que estuviera solo en una habitación, y lo sedaron. Hoy ha fallecido.

Hemos sentido mucha pena. Puede parecer raro, al fin y al cabo era una persona que conocimos solo hace seis días… Pero era un tío majo y que se hacía a querer, como su familia. Y compartir, con esa familia, semejantes momentos de pena, los últimos días, tratando de sobrellevarlos bien, pensando sobre todo en los enfermos antes que en tu propia angustia, es algo que establece un lazo especial. Aunque no nos volvamos a ver en la vida.

Hoy nos hemos enterado de su apellido: Miguel. Se llamaba Gregorio Miguel. No he podido dejar de pensar en él esta noche, acordándome de lo que disfrutó con sus nietos en la semifinal. Lo que le habría gustado ver el partido de hoy. Estoy segura de que fue un hombre que sabía disfrutar de la vida.

Un beso a sus hijos, Goyo y César, y a todos sus nietos. También a su mujer, Elo, que está pachucha y a la que él llamaba sin cesar cuando empezó a encontrarse mal. Dudo que ninguno de ellos llegue a leer esto. Dudo que volvamos a vernos. Pero les mando mi afecto desde aquí, sincero. Y un abrazo enorme. No está mal pensar que la última noche que Gregorio pasa en el mundo está envuelta en una alegría colectiva, en una algarabía de gente feliz que hace ruido y baila y canta por la victoria grande en un deporte que a él le gustaba tanto. Es como si se la brindaran.

Adiós, Gregorio. Tuviste suerte: te han querido mucho.

 

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4 respuestas a Para Gregorio

  1. Luis Pastor dijo:

    Gracias por este texto que se nota que sale del corazón, afortunadamente al final del todo siempre esta el ser humano, ondee la bandera que ondee, siempre estará el ser humano. Si ha sido una persona buena será recordado no solo por su familia, también por mucha más gente, si por otra parte no ha sido buena persona, también será recordado pero en este caso en sentido contrario, porque al final del todo los seres queridos no se marchan del todo, gracias a los recuerdos positivos que tenemos que ellos, siempre están con nosotros. El otro, será olvidado sin más.
    Besicos y me uno a tu recuerdo.

  2. Carlos B dijo:

    Precioso texto Mari. Las amistades hospitalarias son como esos efímeros amores veraniegos, intensos pero breves, a veces inolvidables, aunque inalcanzables. Son amistades de unos pocos días, pero a veces más solidarias que la propia familia.

    Son -en definitiva- unas relaciones que solamente podemos sentir quienes vamos a los hospitales públicos, lejos del aislamiento de los privados.

  3. laMima dijo:

    No debe haber cosa mejor que terminar siendo querido, como en vida. Y acompañado.. incluso por quien solo te conoce desde hace seis días.
    Pero claro, hay que encontrar a gente como tú también en lugares así tata.

  4. Roxie dijo:

    The last new thing I tried was jellyfish. I won’t be trying it again. (might have been better with peanut buer8t?)I&#t217;ve never tried most organ meats.

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