Cuidado con la guía de la CEAPA

Imagínense que en alguna publicación sobre víctimas de la violencia machista se dijera algo como esto:

“En general, son mujeres débiles, inseguras, con baja autoestima y fundamentalmente incapaces de salir por sí mismas de la situación que padecen, aunque lo hayan intentado de muchas formas. En la mayoría de las ocasiones les supera la situación y se sienten deprimidas. Tienen bajas habilidades sociales y suelen ser rechazadas en su entorno. Esto hace que sean un objetivo fácil para el acosador.

No disponen de herramientas psicológicas y sociales para hacer frente a la situación. Suelen ser mujeres apegadas a su familia, dependientes y que fueron sobreprotegidas por sus padres y madres. En cambio, otras veces es todo lo contrario, aunque son casos más raros, donde la víctima suele tener un comportamiento irritante hacia los demás.”

¿Qué les parecería? Bueno, fatal, ¿no? Resultaría que las mujeres maltratadas responden a un perfil característico: débiles e incapaces de salir del problema por sí mismas, con bajas habilidades sociales, carentes de herramientas psicológicas y sociales, dependientes e, incluso… con un comportamiento irritante. ¿Tolerarían esto las asociaciones de víctimas de violencia de género? No lo creo, vaya que no.

Sin embargo, los niños víctimas de acoso sí que han de soportar que, encima del padecimiento que les hacen sufrir, les digan que son así: característicos, de una determinada manera que les hace blanco fácil, etiquetados con una  serie de connotaciones, todas negativas. Que parece que se lo van buscando, vamos; que lo ves y dices: a por este, que lo está pidiendo a gritos.

Bien, pues esos párrafos que he puesto sobre las mujeres maltratadas no son inventados, solo los he “tuneado”: aparecen así, tal cual, en la guía para padres y madres que ha publicado la CEAPA sobre el acoso escolar (aquí), definiendo a los niños víctimas de ese acoso.

la victima guia fapar

Y aún se añade más, para rematar:

“No olvidemos que los niños o niñas, tanto acosadores como acosados, son personas generalmente con carencias y dificultades socioemocionales.”

Volvamos a imaginar que se dijera esto mismo sobre las víctimas de violencia machista…

La CEAPA es la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos, la mayor confederación de APAs de todo el Estado. Y no ha publicado la guía ahora, sino hace unos meses, pero yo no me enteré hasta que no sacó la noticia el Heraldo, el sábado pasado, informando de que estaba accesible desde la web de FAPAR. Ya en la propia noticia, en un destacado que solo aparece en la versión en papel, se incluía la caracterización de víctimas y agresores, así que se me pusieron los pelos como escarpias; pero cuando comprobé que lo que se había hecho era reproducir lo que decía la propia guía… no me lo podía creer.

Los principales estudiosos del problema del acoso escolar, Iñaki Piñuel y Araceli Doñate, llevan años, ¡años y años!, diciendo en todas sus publicaciones e intervenciones públicas algo que por lo visto es revolucionario: que las víctimas de acoso son inocentes. Que no han hecho nada para merecer lo que les pasa, que el problema no está en ellos, que si los acosan no es porque sean o dejen de ser de una determinada manera, más altos o más bajos, guapos o feos, gordos o flacos, extravertidos o retraídos, serios o alegres, más o menos populares, lleven gafas o no, vistan así o asá, o saquen tales o cuales notas. Nada de eso: el problema no está en ellos sino en los acosadores. Y a quien hay que llevar a orientación, y con el que se tiene que trabajar, y para el que hay que buscar soluciones es para el acosador. No para la víctima.

A la víctima, simplemente, hay que creerla. Y dejarla en paz. Si los adultos actúan, que es su obligación y su responsabilidad, en lugar de volver la cabeza hacia otra parte, negando el problema, no necesitará nada más.

Escuchen lo que dice Iñaki Piñuel al respecto (a partir del minuto 27:40, aprox.), y  luego me dicen:

Señores de la CEAPA y de FAPAR: yo les respeto y aprecio y creo que, en general, hacen una buena labor. Pero con esto han metido la pata. Les pido que revisen esa guía, que se informen mejor antes de recomendarla urbi et orbe. Porque, aunque sea de manera bienintencionada, están ustedes causando mucho daño. La víctima de un acosador puede ser CUALQUIERA, no tiene nada en sí ni en su forma de ser que favorezca o propicie que vaya a serlo. Afirmando semejante cosa confunden a los padres y a los profesionales de la docencia, que tratarán primero de encontrar y luego de corregir en el niño víctima de acoso unas características peculiares que le han conducido a ser agredido. Características que NO EXISTEN. Que, en todo caso, pueden darse en los críos COMO CONSECUENCIA de estar siendo acosados.

Un poco más de cuidado. Corrijan esa guía, por favor.

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4 respuestas a Cuidado con la guía de la CEAPA

  1. laMima dijo:

    Joé, es cierto: gastando màs “energía” en etiquetar a la víctima que en ayudarla de verdad. No acabo de entender esta actitud, ¿miedo a qué?¿a equivocarse? …… ¿y no les da más miedo hundir al acosado?.
    Espero que recapitulen, que se informen convenientemente. Es una GUIA, y sobre un tema bien serio. La cuestión o exige. Dichosas etiquetas

  2. Inde dijo:

    Confío en que los padres que tengan problemas buceen por la web, que enseguida les saldrán los trabajos de Iñaki Piñuel, y vayan así verdaderamente orientados. Ese tío habla como se tiene que hablar: bien clarito. Y no solo sobre este punto en concreto, sino en todo lo que tiene que ver con el acoso. Estamos metiendo la cabeza debajo del ala, escaqueándonos del tema, como auténticos irresponsables.
    Gracias, Mima.

  3. Juan. dijo:

    Es una generalización, pero en muchas ocasiones y por desgracia, no deja de ser real. Eso no significa que la culpa sea del acosado ni mucho menos, tal y como se explicita también en dicha guía. Tener habilidades sociales y amigos, previene en gran medida convertirse en una persona acosada. Como profesional, aconsejo la lectura de esta guía, como la de otros muchos materiales publicados por la CEAPA.

  4. Carlos dijo:

    Vivo en mis carnes este problema (más bien, mi hija )y puedo decir que el problema es de los acosadores. Mi hija es una niña muy sociable, pero por
    “desgracia “destaca académicamente .
    Los adultos debemos darnos cuenta que a pesar de su inmadurez o tamaño, siguen siendo personas, y como tal se merecen el mismo trato que cualquiera.
    No podemos escudarnos en el “son cosas de niños “porque los adultos estamos para educarlos en tolerancia y buena convivencia.

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