Cuestiones de interés sobre el litigio de los “bienes de la Franja” (I)

Tras el inicio del juicio civil en Barbastro por la recuperación de los bienes de las parroquias del Aragón oriental (los he llamado “de la Franja” en el titular solo por brevedad), dejo aquí una serie de claves, creo que de interés, para orientarse un poco ante la andanada de inexactitudes, omisiones, dramatismos victimistas, etc. que ha empezado ya a publicarse en la prensa. A mis amigos María Palau, José Ángel Montañés y Alberto Velasco, entre otros expertos en contar las cosas como no son, creo que les vendría bien leer esto.

  1. En 1995, con una adición en 1998, más de un centenar de parroquias aragonesas que estaban adscritas a la diócesis de Lérida pasaron a la de Barbastro. No es cierto que la modificación de límites eclesiásticos se llevara a cabo únicamente con la diócesis de Lérida. Esto se repite hasta la saciedad y es mentira, pero viene bien para ahondar en el mantra del anticatalanismo. Muchas otras diócesis modificaron sus límites a partir del concordato con la Santa Sede en los años 50. Precisamente por presiones de la Iglesia catalana, la modificación de la de Lérida tardó décadas en hacerse realidad.

2. La diócesis de Barbastro no era “de nueva creación”. Lo que ocurrió fue que cambió su estructura y pasó a denominarse Barbastro-Monzón.

3. Esa modificación fue demandada desde Aragón, con fuerza, desde los años 70. Se reivindicó en varias ocasiones, con carácter casi unánime. Esta unión, que dejaba al margen diferencias políticas ante una reivindicación que se consideraba justa (¿qué se habría dicho si hubiera sido al contrario, es decir, si hubieran sido parroquias catalanas las que hubieran estado bajo administración eclesiástica aragonesa?), ha sido considerada por algunos como “que la izquierda aragonesa se plegó a la derecha más rancia”. (Esos mismos algunos ven muy bien pero que muy bien, por cierto, que en el procés haya fuerzas supuestamente de izquierdas que se plieguen a la derecha catalana más rancia, en pro de un objetivo común; pero la coherencia no es el fuerte de esos algunos.)

5. Es divertido ver el lenguaje que se utiliza para narrar esta historia por periodistas como María Palau: “rancios estamentos”, “oscuros despachos”, “amputar una diócesis”, “arrebatar objetos artísticos”, “veredictos parciales y llenos de errores”, en fin. Res de nou.

6. La adscripción, lógica, a Aragón de las parroquias aragonesas conllevaba la devolución de los archivos, documentación y bienes artísticos. Ah, pero eso no se quiso retornar. Así que es entonces cuando se inicia el conflicto que arrastramos hace ya más de dos décadas. Un conflicto que, también como es lógico, en inicio se desenvolvió en el ámbito eclesiástico, sin intervención de la justicia civil.

7. Todas las instancias eclesiásticas sentenciaron a favor de la devolución de esos bienes a Aragón. Por la parte catalana, en principio no se cuestionó la propiedad y se argumentó un derecho de usucapión, es decir, que por posesión pacífica y continuada de esos bienes durante más de cien años, cualquier derecho por la otra parte había prescrito. Pero los depósitos no prescriben, así que no les valió.

8. Entonces se varió el criterio: las obras, según la parte catalana, no estaban en depósito sino que habían sido adquiridas, compradas. El obispo Messeguer, que fue quien a finales del XIX dispuso el traslado a Lérida de las obras de numerosas parroquias de su diócesis para formar un museo diocesano, dio en ocasiones compensaciones económicas o de otro tipo para facilitar la entrega de las obras; pero eso no puede ser considerado una venta. La Iglesia no puede venderse las obras entre sí. Un párroco no vende a un obispo. Eso no se ha admitido jamás por las instancias judiciales eclesiásticas, va contra natura.

9. Por cierto: las compensaciones a veces son de risa, si no provocaran indignación. Como ejemplo: el valiosísimo frontal de San Hilario de Buira a cambio de “un San José de cinco palmos”; qué categoría tendría ese San José, si lo único que se puede decir de él es que medía cinco palmos. Si este tipo de cosas se quieren hacer pasar por compraventa, vamos, es que hace falta tener cuajo, por no decir otra cosa.

10. Se ha insistido mucho en que ahora se tienen pruebas nuevas que acreditan las compraventas entre el obispo y los párrocos, y por tanto la propiedad de esas piezas por parte del museo. Las pretendidas pruebas son, se afirma, la tesis de Carmen Berlabé, que se publicó el año pasado. De nuevas, nada: en 2006 ya se aducía por activa y por pasiva esa investigación y no sirvió de nada, habida cuenta lo indicado anteriormente, es decir, la imposibilidad de que la Iglesia haga compraventas de un patrimonio que es suyo. Esa tesis tiene ya bastantes años. No le encuentro novedades en la versión publicada. De haberlas, en todo caso, insisto en que las compraventas son imposibles y que ese argumento ya fue rechazado por las instancias eclesiásticas. No es que esas instancias, por cierto, no quisieran ver la documentación, es que la desestimaron por irrelevante.

11. Se pasa de puntillas sobre la desobediencia del obispado de Lérida a las sentencias eclesiásticas. La Iglesia se lo ha consentido porque Cataluña pesa más que Aragón; pero eso no les va bien para el victimismo. Los bienes no se devolvieron a Aragón pese a la orden definitiva del Vaticano. Y no pasó nada. ¿A favor de quién está la Iglesia aquí? ¿A qué vienen agitando el mochuelo del Opus? ¿Y la tontería, que no puede ser más absurda, de relacionar esto con el 155? Cataluña es Goliath y Aragón David, pero hay expertos en presentar la historia del revés.

12. Se adujo que no se devolvían los bienes porque estaban catalogados como patrimonio catalán. En sí es absurda la excusa (porque basta con descatalogarlos). Pero es que además pasa una cosa: determinados periodistas e historiadores de la cosa se cuidan muy mucho de mencionar que, en 2015, una sentencia firme del Tribunal Supremo echó por tierra esa catalogación, realizada en 1999 cuando ya el litigio estaba en marcha, con el único fin de retenerlos. Solo es válida la catalogación aragonesa. Más tardía, sí, pero es la única válida.

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8 Respuestas a Cuestiones de interés sobre el litigio de los “bienes de la Franja” (I)

  1. José Ángel Montañés dijo:

    No entiendo como se califica usted de amiga mía. No la conozco de nada. Por cierto, no la he visto en el juicio de Barbastro. Entiendo que escribe de oídas como siempre. Un saludo afectuoso. Disfrute afilándose las uñas como usted dice que suele hacer cuando escribe sobre alguien o algo de Cataluña. Buena campaña.

    • Inde dijo:

      Hola, José Ángel: ¿sabes lo que es la ironía? Porque lo de llamaros “amigos” iba por ahí. En adelante procuraré ser literal, no vaya a ser que no me entiendas. Yo escribo “de leídas” (el que escribe de oídas eres tú; ¿o qué otra cosa hiciste en Barbastro sino oír? ¿Interviniste en algún sentido?) y respondo, a partir de los datos que tengo, a lo que han escrito otros. A veces me afilo las uñas, desde luego; pero no te confundas (otra vez), no me las afilo cuando escribo sobre Cataluña, sino cuando contesto a periodistas partidistas que no hacen bien, por ello, su trabajo, que no es el de ser defensor de una parte. No te negaré que cuando veo que estoy en condiciones de apabullar con datos y argumentos disfruto respondiendo, sí.

      Lo del saludo afectuoso y lo del deseo de una buena campaña no te lo acepto. Dado que no has entendido mi ironía, deduzco que tú no sabes usarla. Y no me gustan las hipocresías.

  2. Marilena dijo:

    Este Sr. Montañés, lo conocemos por actuar de testigo a favor de Cataluña. La Sra. que escribe este artículo es una experta en arte y conservación, de alto nivel. Y las uñas no son suficientes para luchar por la justicia y la verdad en contra del latrocinio, la falta de vergüenza y la soberbia.

    • José Ángel Montañés dijo:

      ¿Testigo? Creo que usted, como la señora experta de nivel se equivoca. No he sido testigo de nada ni de nadie. Yo escribo lo que veo y escucho. Y a la señora Inde le pediría que no me vuelva a citar. Le estaría muy agradecido.

      • Inde dijo:

        Ya me dirás en qué me equivoco, si eres tan amable.
        En cuanto a lo de citarte: lo haré cada vez que estime oportuno dar mi opinión sobre algo que hayas escrito. ¿O te parece que tú puedes escribir sobre lo que quieras y como quieras en un medio de comunicación, y los lectores hemos de tragarnos todo y estar calladitos?

    • Inde dijo:

      Gracias por salir en mi defensa, Marilena. Me apresuro a decir que no soy experta en conservación, que ya sabes cómo se te tiran algunos a la yugular a la mínima… Un saludo.

  3. Sergio Enrique Robles dijo:

    Noto un nivel de crispación muy elevado.

  4. Tomás Berna dijo:

    Sigues siendo genial. Haz caso a esos “amigos” y ni los nombres ni escuches, no te llegan a la suela de tus zapatos.

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