Barcelona restaura (porque estropea) y confunde

En el MNAC de Barcelona se expone este retablo dedicado a San Pedro Mártir, obra datada a comienzos del siglo XIV y que procede del monasterio de Sijena (la foto es del propio MNAC):

Fue comprado por la Junta de Museos en 1906 a Juan Lafora Calatayud, conocido anticuario de Madrid, por 2.500 pesetas. La obra se restauró someramente hacia 1920 y en 1973 se volvió a restaurar otra vez, ahora en profundidad. Le hacía falta: según el informe de las restauradoras (publicado en 1980 en una monografía titulada “Barcelona restaura”, que correspondía a una exposición celebrada aquel año en el Salón del Tinell), la pieza había padecido unas condiciones de conservación algo más que deficientes:

Por diferentes fotografías que se conservan en el Museo de la pieza, vemos que la pintura estaba, al llegar, bastante más completa en la parte baja que en la actualidad. Según Pijoan, al no poder ser colgada en las salas enseguida, fue guardada de momento en un lugar donde, desgraciadamente, le cayó la lluvia, desapareciendo la parte baja de las escenas laterales y de la figura central.

¿Dónde demonios guardaron el retablo en Barcelona para que le cayera la lluvia encima? ¿En la calle? Pues menos mal que la pieza ya estaba en manos de gentes cultas que rescataban el patrimonio a punto de perderse, de manos de incultos que lo tenían de cualquier manera…Dados los daños, la pieza tuvo que ser consolidada “en una primitiva restauración anterior a 1921”. En la segunda restauración, realizada entre 1973 y 1974, hubo que encolar las tablas que la forman porque tenían unas grietas tremendas, dos de ellas “tan grandes que fue necesario suplir la falta de madera por unos listones”. Y eso que formaba parte de la colección permanente del museo, y que estaba expuesta. Estamos hablando de los años 70 del siglo XX y del MNAC, os recuerdo.

El miembro de la Junta de Museos que gestionó la compra de la pieza fue Josep Pijoan. Y él dijo, en un primer artículo que publicó en 1913, que procedía de Sijena. Con él han estado de acuerdo prácticamente todos los historiadores relevantes que se han referido a este retablo. Pero en una de las fotos que se conservan en el Archivo Mas se indicó que venía de Barbastro. Chandler Post, el famoso hispanista, manejó esa foto y mantuvo esta procedencia en su monumental trabajo sobre la pintura española, hecho en los años 30. Es curioso que a día de hoy se siga afirmando que no se sabe seguro de dónde procede, ni que se dé más credibilidad a una afirmación que a otra.

Las fotos que se conservan en el Institut Amatller d’Art Hispànic, en Barcelona, hechas por Mas y Gudiol, desde luego lo tienen claro:

Pero más curioso aún es que haya sido tomada en consideración, por algunos estudiosos, una metedura de pata graciosísima que se reflejó en el libro-catálogo mencionado antes, el de “Barcelona restaura”. La autora del informe de restauración afirma, al hablar de la procedencia de la tabla, lo siguiente:

“Nosotros encontramos más probable la atribución que vemos escrita (y no sabemos sobre qué base de información) en el reverso de una ficha fotográfica antigua del museo, donde después de dar la información de la compra de la pieza al Sr. Lafora, se añade Calatayud. Y creemos más probable esta atribución basándonos en que en Calatayud hubo un gran convento de dominicos bajo la advocación de San Pedro Mártir”.

Calatayud era el segundo apellido del anticuario. Juan Lafora Calatayud.

Esto no habría pasado de ser un fallo tronchante si no hubiera sido porque el propio director del entonces Museo de Barcelona (actual MNAC), Joan Ainaud de Lasarte, reafirma esta procedencia en el prólogo de la obra; y porque todavía en algunos trabajos académicos se alude a esta procedencia como posibilidad a tener en cuenta, contribuyendo así aún más a la confusión, que no debería ser tal, sobre el verdadero origen de la tabla.

En fin, yo es que me acuerdo de estas cosas cuando leo por ahí, tan a menudo por desgracia, que los aragoneses no sabemos cuidar nuestro patrimonio y que si no hubiera sido por los catalanes estaría todo perdido.

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