Daroca para despistados

Este es un post dedicado especialmente a alguien que no conoce la iglesia de San Miguel de Daroca ni sus pinturas, pero no solo pontifica sobre ellas sino que las pretende utilizar como arma arrojadiza. Proporciono esta información gentilmente con la esperanza, seguramente vana, de hacer ver lo nefasto que es usar el patrimonio y la historia con fines políticos. Me refiero a esto, en concreto:

No es la primera vez que el sr. Velasco se refiere a las pinturas de Daroca, con idéntico objetivo: su utilización política.

Traduzco:

“En relación con el tema de Sijena, hay un caso que se me había pasado por alto y que ilustra muy bien sobre lo que hay detrás de la reclamación de las pinturas murales conservadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Durante una restauración efectuada en 1946 en la iglesia de San Miguel de Daroca, declarada Monumento Nacional en 1931, aparecieron unas pinturas murales del siglo XIV. Se arrancaron y hoy se conservan en el museo de Zaragoza. El monasterio de Sijena fue declarado en 1923 y las pinturas se arrancaron en 1936. ¿Dónde está la diferencia?”.

Bueno, hay diferencias notables, eso desde luego. Y también hay errores de bulto en los dos escritos reproducidos. Vamos a ello.

–Las pinturas murales de la iglesia de San Miguel de Daroca son conocidas de antiguo. No fueron descubiertas en los años 40.

–En su mayor parte se conservan in situ. Véase:

–En los años 40 se arrancó UN FRAGMENTO, que es el que se conserva en Zaragoza. La cosa fue así: después de la guerra, se impulsó la restauración de un muro dañado en una de las capillas, que conservaba un fragmento de pintura mural; Manuel Chamoso Lamas, comisario del SDPAN en los años 40, propuso su arranque para poder salvaguardarlo antes de restaurar ese muro. Y pidió ayuda al director del Museo de Barcelona (MNAC), que entonces era Xavier de Salas.

 

Tuvo que insistir, aquel hombre. Un mes más tarde de esa carta, y pese a la urgencia que transmite la solicitud de ayuda, aún no se había decidido nada. Chamoso imploraba.

–Parece ser que la restauración de la capilla se llevó a cabo, con otras partes de la iglesia, en 1946. No sabemos en qué fecha se procedió a arrancar las pinturas ni si finalmente el trabajo lo hizo Grau, pero podemos suponer que sí, pues el hecho es que se restauraron en el MNAC, y Manuel Grau i Mas era el restaurador de aquel museo.

–Las pinturas tardarían en volver. Su rastro se pierde hasta 1968: ese año fueron expuestas en el Museo del Louvre, en una muestra sobre arte gótico en Europa, y al acabar la exposición fueron entregadas al Museo de Zaragoza, como depósito del Ministerio de Cultura. El fragmento llegó dividido en dos secciones. Una se expone y otra no. La que se expone es esta:

Hay una gran diferencia respecto del caso de Sijena: en Daroca se arrancó solo un fragmento y se hizo con los parabienes de la Administración; la iniciativa la tomó la autoridad competente, sin irregularidades. Aun así, ya vemos el riesgo que corrió: una vez que salió de su lugar de origen, tardó 20 años en volver a Aragón.

¿Ustedes creen que toda esta explicación servirá para algo? Yo lo dudo. Pero no podía dejar de contarlo. Cada cierto tiempo necesito desmentir marrullerías, aunque esto sea el trabajo de Sísifo.

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Una respuesta a Daroca para despistados

  1. Ana I. Bruñén Ibáñez dijo:

    Y qué pretende con esto? Trepar en su carrera…llegar a ministro de cultura demostrando su propia incultura? como casi todos los cargos públicos de esta índole? No se le debería dar ninguna más explicación, es facilitarle el camino…Así sabrá tanto como tú.

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